a él.


Para los individuos que ignoraban la existencia del chico de la foto, les comento que es el latin lover Howie D, miembro de la virtuosa agrupación (? Backstreet Boys. Bueno pará, entonces había llegado mi amigo ¿no? y subió a tomar unos matienzo mientras yo descansaba de mi ardua tarea de esclava remodeladora y rememoraba el contenido de los libros que trajo. Eran dos, y ambos tratan el tema de lo paranormal con ese toque amarillista con lo que lo paranormal debe ser tratado si ¡y sólo si! querés meterle miedo al letor, como diría mi abuela. Dotor. Letor. Retor. Dotor. Buá, cuestión que yo a los quince años era experta en estos temas pero ahora no, verán, asi que la conversación me trajo recuerdos e historias de esos mismos libros que hacía años –literalmente- que no tocaba. Y bueno, eso, la radio está re buena, saludos. Ah y en un momento le hice escupir el mate con el sustito boludo que no puede faltar en ninguna charla de esta índole ¿nocierto? Decí que el brebaje lo lanzó sobre la mesa que si no lo descuartizaba ahí nomás y después pintaba REVENGE con sangre en la pared y huía a Estocolmo a vender artesanías en el puerto. Quiero decir estamos remodelando ¿cómo me vas a escupir el mate pichón? muerte. Sabés, lo que pasa es que tengo ganas de escribir pero no y además me estoy quedando sin cigarrillos entonces pinta textucho desganado y además, no sé, Vic diría que debe estar plutón en mi ascendente transitando por la avenida estelar de acuario. O tal vez sólo me estoy drogando con la pintura fresca que ha de decorar tan simpáticamente el pasillo. La palabra “pasillo” me remite a Yerba Brava. Yerba Brava me remite a la fiesta de la espuma de no me acuerdo qué. Y así podría estar eternamente, pero tengo que ir a poner agua para el té, bancadme.
Ya. Che, dos de la mañana de un… miércoles y acaba de sonar el teléfono, atiendo y escucho un sonido similar al de siguiente número de las salas de espera. Claro, esos sonidos que transcriptos podrían decir, por ejemplo, “Piii, Púuu” ¿captáis? y después una voz mecánica (con una automatizacióooon que dolíiiia VAMOS TODOS) informóme que ese mensaje era de un número al que no le presté atención porque mi interés se centraba básicamente en escuchar el FIN y no el MEDIO. Lo oí otra vez ya que no pensaba entregarme aún a aceptar un ilógico “Pi, pú” pero esta vez agudicé el oído y, efectivamente, no había más que eso. Quizás me muero en siete días ¿te imaginás? menos mal que no sé japonés. O quizá soy un T-1000 que desconoce su condición de cyborg y me están empezando a llegar señales alusivas como al maguito pornstar Potter Harry y sus cartas proliferadas. Si así fuere en aproximadamente cuatro horas estarían sonando ochenta mil teléfonos al unísono en mi casa diciendo reiteradamente *pi pu pi pu pi pu pi pu* lo cual es materialmente imposible ya que por fortuna no dispongo de tal cifra de aparatos. No utilizo uno, imaginate poseer ochenta mil; se autodestruirían por inutilidad. La realidad es que mientras escribía esto último volvió a sonar el teléfono, atendí y otra vez lo mismo, fui a buscar papel para anotar el número pero cuando volví ya me habían cortado ¿QUÉ ONDA GOACHO? ¿Qué se supone que debo interpretar por “Pi, Pú”?

"¿Aro expansor? Já, já. Eso es para niñitas"
Esto me hizo acordar a la vez de Nitzco y “¡Hey, Nitzco ¿vaz a ver a los cadiyiacs?” Y A MI QUÉ si ustedes, individuos impuros, no entienden. Sigan limpiando la escotilla y acariciando a Joy. El nombre “Joy” me remite a Ian Curtis, Ian Curokokok.
Y pensar que había empezado a escribir para hablar de una cosa específica ¿eh? el mundo se está yendo a la mierda. Bueno, resulta que hace mucho tiempo y por razones de fuerza mayor (?), me tuve que ir de mi casa a dar una vuelta por la vida. Y como no es extraño en mi en situaciones de esta índole, respondo yéndome a caminar y terminando en un cine, al mejor estilo RENÓ en THE PROFESSIONAL aka El Perfecto Asesino. Tres de la tarde de un jueves ¿qué mejor, mamitos, qué mejor que meterse en una sala vacía VA-CÍ-A a trasladar tus ganas de sacrificar familiares dolorosamente en la película Saw V con un picodulce y una butaca reclinable? Vamos. Que se suba el telón y empiecen a descuartizar a mis ancestros.
Áh ¿ya terminó? bueno. No es tan interesante como la uno, ni tan mala como la dos, ni tan vueltera como la tres, ni tiene escenas como la autopsia de la cuatro. Prendieron las luces. El proyectista se va. Estoy sola. Ya no tengo picodulces. Si me escondo entre estas butacas quizás no se dan cuenta.
El Método, decía, al final me gustó mucho, aún con la interpretativa de P.E. bajo el mando de un papelito protagónico. La adaptación del libro fue de Mateo Gil, el amigo de Amenabar, y a Amenabar lo queremos mucho, asi que ahora que somos todos amigos ¿por qué no te copás y me facilitás la obrita en la que se basó la historia?
Bajo esta línea de temuchos psicológicos y manipulaciones divinas, repitiese mi bisabuelo en su lecho de muerte: mirá el documental de la cárcel de Stanford, mirá Das Experiment, leé el experiento de Milgram, matame de una vez.
X-Files: I want to believe (onda la SECUELA) me pareció simpática, por no decir una pérdida de tiempo sin precedentes. MAS me alegra que SCULLY finalmente haya cambiado de estilista; ese corte carré gomoso que tan bien llevó durante años anteriores ya no daba más, y era hora también de que colgara ese saco naftalino y se calzara una musculosa blanca de guerrera escéptica, vamo laspi ba. Qué más. The Ruins AKA Las Ruinas, malísima. Tiene solo una escena o dos que valen la pena en cuanto a gores maquillajes y el resto se limita a ser mucosidad visual. The Strangers tampoco me gustó. No me atrevo a decir que es mala, pero no me gustó. No sé. “No es mi tipo” (?). Calvaire, PIOLA VAGO. Me RE GUSTÓ MAL el realismo de esa locura. Y no me acuerdo qué mas vi. O será acaso que de Kurosawa no hablo. Mi cultura cinéfila es lo suficientemente amplia como para encadilarlos con mis saberes y repasos de cine clásico. Mas quedémonos en el cine superficial y gore de Hollywood, no es cuestión de hacer de mi persona un ser inalcanzable no digno de sus comentarios gracias a mi apabullante despliegue cultural, imparcial y sabio. (RISAS).
Recien releí y hasta acá es el texto más aburrido de la historia, AGUANTE. Lo peor es que la idea era escribir solamente sobre una revista que descubrí revolviendo librerías de la cashe Corrientes, pero me acordé de todo eso y ya ves. Estos días estuve yendo a caminar por el centro y por Belgrano y por la vida y me pasaron cosas muy mágicas y lindas que como es costumbre no suelo contar en el blog, así que chau.
Jaja, mentira, eso no lo dije yo. Mirá, un gato.
Ella: Disculpá ¿vos vivís acá?
Yo: Sí ¿qué número buscan?
Ella: Ay ¿sabés cual es el departamento de Caro?
Yo: No, ni idea.
Él: Ay Veronica, mirá lo que le preguntás a la chica.
Ella: Bueno, quizás sabe. Sabes que pasa, no nos acordamos el número de departamento, jaja, re tontos (SIC)
Yo: ¿Y no tienen para llamarla?
Ella: No, es que todavía no llegó
Yo: (abriendo la puerta y tratando de disimular mi expresión de desinterés absoluto al respecto) Ah, qué mal.
Ella: Sí, si la ves decile que estamos acá ¡por fa! (?)
Entré y todavía arriba del ascensor podía escucharlo a él diciendo “¡pero como le vas a decir eso! ¿estás loca? Veronica por dios ¡dejá de hacerme pasar vergüen…”
Llego, dejo las bolsas y suena el timbre. “No jodas –esbocé para mis adentros, sabia- seguro que son estos especimenes que empezaron a tocar timbres al azar” Atiendo pues esperando a que del otro lado me pregunten “¿Caro? ¿Sos vos?” Pero no. Era Rodrigo.
R: Hola, n, quihacé.
N: Quihacé.
R: ¿Todo bien y vos?
N: Bien. Te mandé mensaje hace un rato.
R: No tenía crédito ¿bajas?
N: No jodas. Subí.
R: Pero primero acompañame al almacén
N: Mestás cargando. ¡Vengo de ahí!
R: ¡Si dijiste que ibas en quince!
N: Hace una hora que te lo dije forro.
R: Daaaaaale
N: No.
Me puse la mochila y bajé. Rodrigo estaba ahí hablando con la parejita y mirándolos con cara de desconcierto. Lo agarré del brazo y le dije “mirá la hora que es, ahora vamos a llegar tarde, dale, vamos, vamos” en una actitud de rescate admirable (?) Fuimos al almacén de vuelta. El tipo lo único que quería comprar era un Cinzano, crema y queso rallado. Es un GENIO. Llegamos a la caja y como él tiene problemas con la gente del coso debí hacerme cargo de la situación ¿y quien nos atiende nuevamente? la cajera del mal. Cuando agarra el brebaje alcohólico lo mira a Rodrigo, me mira a mi y con tono policíaco dice “DOCUMENTOS”. ¿Documentos? ¿DO-CU-MEN-TOS? Quiero decir. Yo soy una mina que si te quiere comprar alcohol te juro que no le pedís documentos. De hecho sos capaz de hasta decirme “señora, ¿esto no será para sus hijos, no?” No se si mentendés lo que te quiero decir. “¿Documentos? -le digo- yo, eh… yo soy mayor, eh”
-…yo soy mayor, eh.
- bueno, pero sin documentos no puedo venderte alcohol.
- pero vine hace media hora y me vendiste dos cervezas sin pedirme nada.
- no me di cuenta
- …la semana pasada te compré un cargamento de alcohol y tampoco me pediste nada.
- porque habrás traído documentos.
- no
- entonces no me habré dado cuenta.
- ¿pero en serio te parece que soy menor?
- no.
- ¿¡entonces!?
- DOCUMENTOS.
Seguimos esta conversación absurda durante un buen rato: yo que decía que no tenía sentido y ella que decía “no se lo que es la coherencia, no me doy cuenta”. Desde ya que tenía los documentos y de hecho en vez de pagarle con la plata de él y para que a la chabona esta LE RE CABIERA GUACHO MAL el bardo que armó sólo porque no se banca a Rodrigo, después de que se acumulara bastante gente en la fila saqué la tarjeta y los documentos y le dije “Tomá, ya fue. Te pago con débito”. Aguante. “Y ojalá que todos los que están atrás mio te paguen con cien, hijaza de puta”.
Y bueno. Fumamos un cigarrillo abajo mientras yo le atornillaba la cabeza a Rodrigo hablándole de una serie de zombies que miré enterita anoche y que no sabés lo que está y que él me decía que no entendía como podia mirar esas mierdas de terror sola a la noche y que yo entonces le decía pf, pibe, a mamita. "¿Vamo a casa a verla?" “Dale, pero antes vayamos a comprar una coca”
-pero antes vayamos a comprar una coca.
-…pero venimos del almacén.
-¿…y?
-¿y por qué no la compraste en el almacén?
- no sé, mirá lo que me preguntás.
Fuimos al kiosco, volvimos con chupetines de manzana para todo el mundo, subimos, miramos zombies tomamos ferné y ahora escribo este texto con la más feliz ebriedad. Estoy leyendo mucha alquimia y voy a ver si puedo transformar mi termo en oro. Porque POSTA que se me cayó tantas veces y sobrevivió que estoy empezando a creer que es de plomo o de magia. Mientras tanto me bajo El Método y después te cuento qué tal está, como otras noventa y seis películas que vi en estos días. No olvides que la piratearía es mala y si la ejerces eres satanista. Chau.


¡Hey, yo quiero desmaterializarme también! (?)
Y ya que cité a la Ley de Atracción, quisiera detenerme en este tema unos minutos. Para el que no haya escuchado hablar de esto (esto de farsas mediocres realizadas exclusivamente para manipular a cuanta persona lo vea) “El secreto, la ley de atracción” es un documental cuya sinopsis reza lo siguiente:
Puedes tener, hacer o ser cualquier cosa que quieras, podemos tener cualquier cosa que escojamos, no importa cuan grande sea ¿En qué tipo de casa quieres vivir? ¿Quieres ser millonario? ¿Qué tipo de trabajo quieres tener? ¿Quieres más éxito? ¿Qué quieres de verdad? Se han realizado muchos milagros en la vida de la gente. Milagros financieros, milagros de curación física, curación mental, curación en las relaciones. Probablemente estarás ahí preguntándote… ¿Qué es el secreto?
El secreto, pienso yo, es la idea siniestra que hay detrás de este documental. De más está decir que semejante título y una descripción que te promete estar nadando en las Grandes Antillas junto a Paris Hilton para antes de diciembre aún viviendo con tu fobia a los aviones, tu extraña alergia a las aguas caribeñas y con un sueldo inferior a los $400, es algo que llama la atención. Ahora bien ¿por qué a alguien que no soy yo, mi madre o mis cercanos le interesaría verme arrastrando mi morbidez por las playas del caribe y tirandome bomba al mar, feliz? ¿Por qué alguien gastaría un presupuesto, por más mínimo que sea, para hacer una película que me comunique el secreto para lograr lo anterior sin pretender, al menos, un agradecimiento a cambio? Sí, claro que puede sonar feo para el buen samaritano con tendencias JIPIS que lee esto y piensa “oh, yo deseo tu felicidad pequeñina ¡yo deseo la felicidad del mundo! -índice y medio elevados, expresión de animé feliz- paz” y creeme, te creo y deseo lo mismo (sobre todo a lo que a la primera parte de tus deseos se refiere) pero acá baja levitando desde el cielo el espectro de mi bisabuela y dice, risueña
“chicos, chicos… cuando la limosna es grande, hasta el santus desconfía”
Acto seguido escupe un pulmón fantasmagórico, pide disculpas, apunta al cielo con su aguja de tejer, sonríe contenta y vuelve a desaparecer por entre las nubes.
La ley, básicamente, dice que lo semejante atrae a lo semejante. Que si uno enfoca sus pensamientos en eso que quiere, el universo, gracias a las vibraciones de tus deseos, complota para que lo consigas en una suerte de “efecto rebote”. Siguiendo el estilo del documental, voy a poner un ejemplo frívolo y superficial de esta teoría: si yo pienso “Seth Rogen me va a dar LA RE BOLA MAL” y creo fielmente en que lo hará, mis vibraciones libinidosas llegarán hasta Seth, y el día que me lo crucé pensará “oh por dios, esa chica no es mi tipo en absoluto pero por alguna extraña razón me siento ferozmente atraído por ella”. Pero hay que tener un gran cuidado con la autoestima, porque si yo pensara, en cambio “Seth Rogen nunca me va a dar bola porque soy repugnante y tengo siete ojos llenos de lagañas verdes” el día que me lo cruce, el chico en cuestión va a pensar “oh por dios, una chica con siete ojos llenos de lagañas verdes… ¡¡y repugnante!!” y va a salir corriendo; es decir, la ley no discierne entre pensamientos favorables o desfavorables, simplemente te devuelve lo que pensaste ¿se entiende? ¿no? ¿Qué para cuando la foto de Paris Hilton nadando en pelotas? …Perfecto.
Ahora bien, yo creo que es una cuestión… de gustos, PONELE, utilizar las herramientas que nos brindan el estudio y la comprensión de las leyes del universo para elevarnos espiritualmente o para adentrarnos un poco más en el mundo de las fuerzas de la energía (varios alquimistas se suicidaron penetrándose nasalmente sus libros de metafísica después de ver este documental) y respeto, sobre todo, estas leyes (como otras tantas cosas) Pero esta película es una puta joda intolerable. De más está decir que las calles del mundo están repletas de gente que se aprovecha de la desesperación de las personas por salir de su pobreza feroz, de enfermedades, de desamores o de cuestiones semejantes. Pero esto, insisto, es una puta joda intolerable.
Uno de los primeros ejemplos que se muestra en el documental, es el de un nene que quiere una bicicleta. El nene dibuja bicicletas, sueña con bicicletas, reza por bicicletas. Un día abre la puerta de su casa, y un hombre (en ningún momento se explica quien es, podría ser su abuelo, su padre o un astuto pederasta (?)) está parado del otro lado, sonriéndole al niño, indicándole contento que efectivamente esa bicicleta, la que ha postrado frente a su puerta con un muy simpático moño, es para él.

"Tomá, Carlitos. Já já, la mia tiene banderita, puto" (?)
Ahora bien, supongamos que este extraño hombre no tiene intenciones perversas con el crío, que es su padre, y que le acaba de regalar una bicicleta. Dado a que en ningún momento se muestra al niño rompiéndole las pelotas a su progenitor en bicicleterías, ubicando estratégicamente sus dibujos sobre la mesa antes de cenar en una actitud completamente sagaz y despierta o simplemente poniéndose a llorar escandalosamente mientras le cuestiona a su padre por qué no tiene una bicicleta y Carlitos sí, entenderíamos entonces (descartando, naturalmente, a las coincidencias) que no es necesario nada más que nuestros pensamientos para que el universo complote a nuestro favor y materialice nuestros sueños. Ahora yo, YOOO ¿creo en la ley de atracción? NOPIS. ¿Creo que el deseo es suficiente? NOPIS. No, al menos, para conseguir cosas materiales.
Sin embargo, hasta acá todo normal. O comprensible. Nada difiere lo que veo de los típicos videos o libros de autoayuda que conseguimos en Corrientes llenándose de polvo en las mesas de tres por nueve pesos. Sigo esperando entonces la verdadera razón por la que se hizo este documental aberrante, y veo otro ejemplo. Y otro, y otro. Enfermedades curadas, proyectos millonarios alcanzados –según su protagonista- “casi sin darme cuenta”, hombres que se levantan a las mujeres que siempre quisieron y similares (todo esto fusionado con discursos que, de tan reiterativos, pueden resultar convincentes por perseverantes). Y entonces, casi al final y como un punto más del documental, una mujer muy simpática que te quiere ver feliz, dice:
…Notamos que hay muchísima gente que está viviendo la vida de una forma muy condicionada. Prestan atención y ven cosas que son maravillosas, y dicen “sí, queremos más de eso, votaríamos por eso, apoyaríamos esto con eso nuestro tiempo, energía y dinero”. Pero entonces prestan atención y ven cosas que no quieren, cosas terribles que no quieren vivir y que no quieren ver que otros vivan, y dicen “tenemos que hacer algo para deshacernos de estas cosas” pero no se dan cuenta que cuanto mas empujen contra lo que no se quiere, más poder le dan. En este mundo hay una guerra contra la pobreza, y una guerra contra el cáncer, y una guerra contra el embarazo de adolescentes, y una guerra contra el terrorismo, y una guerra contra la violencia, y una guerra contra el terrorismo. Hemos dicho que hay una guerra ¿contra el terrorismo? y todo este empujar en contra, tan sólo lo está engrosando. Porque no puedes decir “no” y hacer que se vaya. Cuando gritas “no” la ley de atracción lo atrae.
¿…Tengo que decir algo más? ¡cómo no!:
“Sabes que el movimiento anti-guerra crea más guerra. El movimiento anti-droga en realidad ha creado más droga, porque nos concentramos en lo que no queremos: drogas. Asi que si eres anti-guerra, se pro-paz, si eres anti-hambre, sé pro-personas teniendo más que suficiente para comer (!!!), si eres anti- político específico, se pro-su oponente.”
...Quieres concentrarte en lo que quieres, no en lo que no quieres. Está bien notar lo que no quieres, porque eso te da discernimiento para decir “bien. Esto es lo que yo quiero” pero el hecho es que, cuanto más hables de lo que no quieres, o hables de lo malo que eso es, leerlo todo el día, a todas horas, y decir lo horrible que es, bueno… estarás creando más de eso.
"Aprende a silenciarte, y a quitar tu atención de lo que no quieres, y coloca la atención en lo que deseas vivir"
La mayoría de estas líneas se relatan en OFF, y lo que vemos son escenas de guerra, políticos, represiones policiales, gente marchando, pibes desnutridos, y todas esas cosas que el gobierno estadounidense, entre otros (aunque ninguno se escapa de alguna de estas cuestiones), viene generando desde hace varios años. ¡PERO QUE TU DEBES IGNORAR, SI NO LO QUIERES PARA TI!
O sea es aberrante. Es escandalosamente aberrante. Y lo peor es que este discursito subliminal de cuarta disfrazado en videucho de autoayuda tiene cada vez más seguidores que lo divulgan a su vez.
EN FIN, tengo hambre. Y como yo soy anti hambre, me voy a ir a hacer un sánguche enorme. Sólo espero que cuando prenda la tele y busque utilísima no me encuentre en el camino con ninguna imagen de alguna víctima de guerra amputada y desnutrida, no sea cosa que el efecto rebote de cuestionarme algo termine haciendo que el FIAMBRAZO se me caiga al piso junto al cuchillo, que el filo me rebane un pie y que se muera toda mi familia en un incendio meganuclear. CHAU.

cuando yo, recostada en la camilla, le comentaba la taquicardia en aumento que sentía y mi clara certeza de que moriría en unos instantes. Pero él, haciendo oídos sordos a mi presagio fatalista, sólo se limitó a decir de manera angustiosamente cálida “Tranquila, no pasa nada. Si hasta dejaste de tener la cara violácea y todo. A ver…” Acto seguido buscó, con una lentitud bastante cínica, el tensiómetro. Y justo justo ¡justo! cuando estaba empezando a tomarme la presión, aparté al médico de un golpe algo violento y busqué el tacho de basura nuevamente. Ah, sí. Aún tenía un esqueleto que vomitar (?).
Naturalmente, cuando terminé lo mio hice otro chiste cuyo remate consistía en señalar el balde y arquear una ceja (?) pero no llegué a hacerlo pues el médico no sonrió, ni por incomodidad siquiera, en ningún momento. Asi que mientras él me decía que la presión estaba bien y que todo era culpa de una intoxicación, la enfermera me aplicaba una inyección “para cortar el vómito”. Y hasta que esa cosa no empezara a hacer efecto yo tenía que quedarme ahí. Y si iba a quedarme ahí, tenía que conversar con el médico (según él, al menos) y yo, que sólo quería dormir mínimamente 72 horas, tuve que soportar una suerte de discurso “el arte te desnutre, la raza inteligente estudia medicina, abogacía o técnico en electrónica” dictado por este mimo frustrado.
En definitiva, a la media hora salí corriendo y me fui a mi casa a dormir. Esa noche soñé que me despertaba siendo zombie y que iba de manera inmediata a ingerir de forma bestial el cerebro del portero de mi edificio. Luego me levanté, y ya mejor, me hice un té.
Una semana después en medio de una situación bastante patética en la que me encontraba en un lugar ahí afuera un día de semana a las tres o cuatro de la mañana esperando andá a saber a quien o qué, al parecer tomé bastante frío (no me abrigo mucho en invierno, no uso paraguas y no me despego de mi mochila, escucho cumbia tengo 22 años y le mando un saludo a todos los que te conocen), ya que al día siguiente me desperté con un leve dolorcito de garganta. Y como la mayoría de las abuelas de este mundo saben, todo problema físico que empiece en diminutivo terminará siendo una tormenta brutal de medicamentos que usted preferiría no ingerir.
…O tal vez no sea tan grave. Pero los diminutivos nunca insisto NUNCA avecinan nada bueno. Y lo mio fue un dolorcito muy leve; casi imperceptible, un malestar inclusive.
…Que al día siguiente se agudizó. Y al otro. Y para el cuarto día ya tenía 37 y dos rayitas, ergo: los primeros síntomas de una gripe imperial (?).
Bah, no fue para tanto. Pero acá entra en escena el segundo doctor del mes, que me diagnosticó faringitis y un remedio cuyo nombre no recuerdo (no así su tamaño: las pastillas más imponentes que había visto jamás). Pero se ve que la efectividad de las cosas esas eran inversamente proporcional a su tamaño puesto que no me hicieron un carajo y acá entraría el tercer doctor, que vino hoy y me dijo textualmente que “esas pastillas no sirven para un carajo” y me dio otras, por lo que en este momento y después de haber mezclado tanta pastilla me siento en una nube de sensaciones bastante apetecible (?)
En fin, tengo una larga lista de películas que vi en estos días pero como no tengo tiempo de resumirlas a todas porque justamente tengo otra película que ver titulada “parada mortal” que seguramente será una mierda, sólo les digo que Frontiere(s), dirigida por Xavier Gens, es una de las que más me gustó de esta última tanda de terror que miré. Sangrienta, desagradable, tensionante y con historia. ¿Qué mas queré? ¿La tapa, la tapa queré?
¿Querías cumbia? TOMÁ.
EA conseguí mi entrada y fui feliz y resulta que salí del trabajo, llegué a mi casa, me cambié, me tomé un ferneto y salí para allá. Subí al colectivo con dos horas de anticipación a la hora en que realmente debería haberlo tomado. ¿Estoy demente? Tal vez. ¿Sabés que pasa? Yo soy una persona a la que, si tiene que llegar a las diez de la noche a algún lugar cuyo viaje no exige más de media hora, le pueden pasar dos cosas:
-Salir a las cinco de la tarde y que dos cuadras después de haber subido al colectivo el chofer tenga que parar abruptamente cuando se encuentre con Ricky Martin haciendo un recital para ayudar a los niños enfermos de África a los que casualmente les dio meningitis justo cuando él empezó la promoción de su nuevo disco; el mismo que decidió presentar por sorpresa en el medio de la ruta luego de que Macri le diera su aprobación al evento porque “apoyamos la idea de difundir la cultura internacional en nuestro país, tengamos o no que cortar la General Paz por esta causa”. En consecuencia no sólo llego tarde sino que no llego en absoluto pues muero luego de que un grupo de fans del latin lover autodenominado “Las menudas te amarán” me destripen con los palos de sus banderas por haberme referido a su ídolo como “inoportuno hijo de re mil putas”.
-Salir a las nueve, y que pase lo mismo.
Pero nada de esto sucedió ni a los dos cuadras, ni a las veinte, ni a las cuarenta
…ni tampoco dos paradas después de aquella en la que debería haberme bajado.
Menudo rollo ese de no sacar la vista de la ventana ni siquiera para posarla en el cartel de las calles ¿eh? ¡pero áh, ch ch! recuerden que tenía bastante tiempo a mi favor asi que caminé esas cuadritas de más tan tranquila y, al llegar, me encontré únicamente con tres o cuatro personas que habían llegado aún antes que yo y que me informaron que efectivamente esa era la fila para Massacre Palestina mi amor te doy un besito tomá. Asi que me planté contra la pared a mirar a la gente que pasaba caminando, y a la gente que pasaba en los colectivos, y a la gente de la fila, y a la gente del canal, y a un pobre chico que tenía la moto estacionada en la vereda y que no me acuerdo por qué razón tuvo que hacer varias maniobras para bajarla a la calle (captó la atención de la fila cuando empezó a blasfemar en volumen alto) así que todos lo mirábamos a la espera de que lo lograra, hecho que evidentemente lo puso bastante nervioso puesto que en determinado momento y después de varios intentos fallidos, agarró el volante y lo agitó desesperado al grito de “dale la concha de tu madre”, orden divina que generó una respuesta automática del móvil, que sorprendentemente se dejó deslizar hasta el cordón, arrancando en cuestión de segundos. (Play a la apertura de Baywatch y zoom out al motoquero yéndose, triunfante).
Así pasó el lindo momento de la espera, hasta que finalmente empezamos a entrar y a la hora de llegar al estudio lo hice con unas palpitaciones enormes que, supongo, no fueron causadas (en su totalidad, al menos) por la ansiedad pre recital, sino por el esfuerzo físico que requirió subir dos pisos por escalera para llegar ahí. Quiero decir los escalones eran realmente enormes, y el arquitecto que las diseñó un cínico perverso con delirios de proxeneta austríaco. Asi que cuando entramos me encontré con un escenario que estaba ahí, ahí nomás. Y con una valla que lo rodeaba que también estaba ahí, ahí nomás. Y con una suerte de gradas a las que la gente, para mi sorpresa, fue directamente a sentarse, aún habiendo un espacio considerable entre la valla y los escalones como para ver el recital un poco más de cerca. ¿Qué hice entonces? Poner cara de confusión e ir a sentarme, por supuesto. Pero se ve que el chico que se sentó al lado mío percibió mi desconcierto porque enseguida después de acomodarse me miró y dijo “che, ¿qué pasa? ¿…no se puede ir a las vallas?” (!) a lo que contesté que no sabía, que no había nadie a quien preguntarle asi que se levantó, me hizo señas para que lo acompañara y nos fuimos para el escenario “total si no se puede estar acá nos van a venir a sacar” dijo. Y nos quedamos ahí, en frente del micrófono, y de repente la gente se empezó a levantar hasta que ese espacio se llenó y unos quince minutos después ya aparecían los Massacre abriendo con La octava maravilla, Wallas desfilando con sus calzas de leopardo y los de seguridad haciendo su mayor esfuerzo porque la valla no se fuera al turbulento carajo.
Parte I: No me toqués el aro no me toqués.
Yo estaba confiada en que la gente no iba a DESCONTROLAR en un espacio tan chiquito así que me quedé ahí, aferrada a la valla y en el medio del escenario, lugar próximo a aquel en que en los grandes, medios o pequeños estadios, canchas o antros de culto es conocido como “el ojo del huracán” “el purgatorio” “la boca de luzbel” o también “la zona liberada para el pogo inminente”. Pero esta no era la cancha de River. No, claro que no. Tampoco era Vélez. Ni ferro. Ni obras. Ni siquiera el Teatrito o un bar. ¡Esto era un estudio de la prestigiosa Crónica tv, fanáticos desequilibrados! ¡había madres y niños!... o tal vez no. Pero estaba yo, y esa es razón suficiente para quedarse tranquilito y dedicarse a contemplar mi belleza en silencio mientras Wallas me dedica “N, La Super Vedette” ¿captás? (?) Así que ahí se encontraba quien les habla, ingenua, coreando la octava tan feliz, cuando de repente el chico del que les conté me da una suerte de abrazo al grito de “guarda GUARDA ¡¡GUARDA!!” y yo, que no entendía nada, miré hacia mi izquierda y por encima del brazo de este ser divino pude observar el desplazamiento de una pierna ENORME que le dio en el brazo a él y que siguió de largo hasta estar así de cerca de la cara del de seguridad, que sostenía la valla en frente nuestro y que al ver la zapatilla a milímetros de su nariz, soltóse, agarró la pierna anónima y empezó a tironear hacia delante con los ojos inyectados en sangre, la vena de su yugular tomando dimensiones desorbitadas y la mentecata intención de arrastrar al flaco hacia él, molerlo a golpes y escupirle las zapatillas; sin pensar en ningún momento en que si la división se caía nos hacíamos mierda todos, en que el descontrol era una probabilidad y en consecuencia EL BARDO ni daba y principalmente sin pensar en que en el medio del tironeo hay una minita que casualmente SOY YO y que sólo quiere ver a Massacre EN PAZ por lo que, en el medio de todo esto que te cuento, miré hacia atrás y vi que si el de seguridad no lograba llevarlo del todo hacia delante era porque sus amigos lo estaban tironeando hacia el otro lado, logrando un retrato vivo de las más aberrantes torturas medievales (desgarro y consecuente desmembramiento de la víctima por medio del estiramiento de sus extremidades) asi que agarré la zapatilla del flaco, las manos del de seguridad y al último le dije que aflojara y lo soltara, que ya era todo muy lisérgico y medieval y se ve que el tipo o se conmovió o se cansó pero al final lo largó y volvió a lo suyo, todavía irritado y a las puteadas. Y yo fui feliz de nuevo.
…hasta que volvieron a hacer mosh otra vez y otra y otra y entonces me comí el roce de un codazo justo en el piercing nuevo, hecho que me partió de dolor porque el aro todavía no había cicatrizado y por ende el más mínimo contacto con un agente externo duele mucho, asi que solté la valla, yo, ¡a mi! a mi que ni siquiera ese gordo violento del pogo de Nativo logró correrme hacia ningún lado ¡yo! ¡yo que en pleno River lo tuve a Frusciante a un metro, mirandome a los ojos (?) mientras se hacía un punteo inolvidable, ¡YOOOOO! derrotada en un estudio de Crónica tv, yéndome para un costado al tiempo en que me tapaba la oreja y recitaba un triste “aia, ai, aia”.
PARTE II: Whisky.
La segunda parte fue simplemente genial. Por más de que el loquito extremo que no soltaba su cámara de fotos y que apuntaba todo el tiempo insisto TODO EL TIEMPO al escenario y sacaba sacaba sacaba fotos impunemente alzando el aparato en la medida justa como para cagarle bien la vista a los de atrás, por más de la presencia de ese freak desdichado y atroz, fui feliz. (Especialmente cuando el chico que estaba atrás suyo, ergo, al lado mío, lo encaró y le dijo algo así como “flaco ¿podes dejar de romper los huevos con esa cámara, o no te das cuenta de que no nos dejas ver a los que vinimos por la banda?” a lo que el freak contestó con un siniestro guiño de ojos, y se corrió un toque para allá así que pudimos seguir coexistiendo en paz, si bien a lo lejos todavía lo distinguíamos buscando a Wallas, sin parpadear, enfocando con una concentración digna de ajedrecista al que le acaban de cantar jaque y, si no me equivoco, hasta babeándose.
Finalmente el recital terminó y yo volví a mi casa, feliz. Aunque esta vez no me pasé de parada sino que me bajé una antes ¿no soy divina?
Vienen Zombies
Cambiando de tema, una de las semanas del mes pasado estuve bastante enferma y sin ir al claustro asi que tuve tiempo para aprovechar la compu nueva (la vieja yace en el museo social argentino esperando a ser exhibida como el objeto principal de la muestra “documentos nacionales de relevancia histórica en carácter tecnológico” cuya leyenda del detalle, según me comentaron, dirá algo así como “primera computadora en colgarse, aún estando apagada” y, como se imaginarán (?) una de las cosas que hice fue bajar películas indiscriminadamente e ingerir alimentos dulces en igual medida mientras me inmolaba al ver que aún después de abrir el Bloc de Notas, la computadora no sólo seguía funcionando sino que hasta cumplía mi petición (cierra este párrafo el ex Clark Kent, de civil, agitando un cartel de promoción de “Believe it or not!”) (A propósito, Pornography es menos depresivo que mirar ese programa un domingo a las dos de la tarde mientras se te cae un fideo frío en las piernas por masticar con la boca abierta).
Rec fue una de las primeras que vi. No había escuchado hablar de esta película y si me enteré que era de zombies fue porque lo decía el detalle del archivo, asi que dispuesta a encontrarme con el recital de “zombi”, una banda de cinco japoneses tocando midi pop en el sótano de una casa, delinquí. Y un rato después y después de haber visto los primeros minutos, decidí que podía resultar bastante interesante así que corrí a bajar la persiana, hacerme un té, correr el monitor hacia la cama, apagar las luces y dar PLEI.
Y fijate CHEVÓ que al final me terminó encantando. Claro que suelo tener cierta simpatía por las películas de zombies aunque más no sean una mierda enorme, porque el solo hecho de que se haga algo sobre los no personos me conmueve (?) pero Rec me gustó mucho, amén del cariño que estos seres desagradables del inframundo me puedan generar. Es española, está filmada con cámara en mano y se trata de un equipo de tv (periodista y camarógrafo) que van a cubrir durante toda una noche el trabajo de los bomberos de no me acuerdo qué barrio, asi que están ahí y de repente suena la alarma y tienen que ir a un lugar (!). Y no extiendo esta jugosa sinopsis porque siempre es más lindo no saber qué va a pasar. Y no extiendo este texto porque me aburrí. Chau.




Y yo, que no tengo ganas de volver al trabajo aún, decido, enternecida, detenerme un rato en aquel rincón para observar con nostalgia la fotografía descripta, y a la espera de que algo mágico, algo fantástico suceda al fin; algo como por ejemplo una cuadrilla de zombies hambrientos que no buscan alimentarse de cerebros humanos sino de botox rancio, saliendo de debajo de las escaleras mecánicas y marchando torpemente en busca de platinados rostros en descomposición. Pero no, no no no amiguitos. Esa clase de milagros no sucede en la viña del señor (?). Aparte imaginate que, de suceder, los zombies no sabrían discernir a sus compañeros de sus víctimas y terminarían comiéndose entre ellos mientras las minas estas les sacan fotos y dicen cosas como "y después dicen que no estamos en el primer mundo" "¡parece real!" "que buenos actores" "¿el manquito de allá se podrá comprar por internet?", etc. Sin embargo, queridísimos, presencio algo que si bien no incluye a seres fantásticos ni a duendes violentos ni a hadas mágicas, me llena el corazón de felicidad lo mismo, pues veo lo que os relataré a continuación. Y vosotros imaginaos, mientras entinto mi pluma, a los mas dulces villancicos sonando de fondo.
*La disminución de la letra es inversamente proporcional al comienzo de un llanto desequilibrado y colectivo.
PN(levantandose del trono): ¡Jó jó jó amiguitos! ¡Papa Noel se irá un ratillo y ahora vuelve! ¡Jó jó jó!
Ejército: ¡nooooo, nooooo! ¡quedate Papa Noel! ¡quedaaaaaate no te vayaaaaaaaaasss...
PN: ¡No, no lloren niños! ahora vengo, Papá Noel tiene que ir al baño, jójójó, hace mucho que estoy aquí sentado y me duele la espalda, ustedes son muchos! ¡Já jé jó! ¡...que chicos inquietos! a ver, vos, niño, dejame pasar por favor
Soldado Pablito: ¡No, no te dejo! ¡abrazame! ¡ABRAZAME PAPA NOEL!
PN: Papá noel te va a abrazar cuando vuelva niño jó jó, jó.
SP: ¡no! PAPA NOEL ME VA A ABRAZAR AHORA
PN: ...no.
SP: PAPÁAAAAAAAAAAAAAAA, PAPA NOEL NO ME QUIERE ABRAZAAAaaaaaarrrrsskj
Padre de SP: Síiii ¡cómo no te va a abrazar! si Papá Noel sabe que estamos hace tres horitas esperando para que vos y todos estos chicos le den un abrazo de un segundo y medio ¡cómo se va a ir! jájá. Dale Papa Noel, dale un abrazo a Pablito.
PN: ...tengo que ir al baño, Papa Noel va al baño también ¿sabés? ¿sabes hace cuanto que estoy dando abrazos?
SP: ¡El abrazo a Pablito!
PdSP: Mirá, flaco. A mi la verdad me importa poco hace cuanto estás acá, yo lo que sé es que estoy hace tres horas y media, y a mi nadie me paga por esperar. No se si me entendés.
PN(sacando pecho): Me parece que el que no entiende sos vos.
PdSP: Pará un poquito, no quieras armar un escandalo acá en frente de los chicos.
SP: ¡Abrazo!
PN: Entonces déjame pasar.
PdSP (dirigiendose a esposa): Laura, agarrá a Pablito.
Laura(agarrando en brazos a SP): Marcelo controlate por favor que es una vergüenza, dejalo que vaya al baño que enseguida vuelve ¿o no, Papa Noel, que enseguida volves?
PN: Sí.
SP: Dejame puta quiero ir con papa noel soltameeeeeeeeee
PdSP: ¡PABLO! ¡qué es esa palabra!
SP: ¡Puta!
Laura: ¡Marcelo!
PdSP: ¡PABLO!
Y Papá Noel, aprovechando la situación, intentó escabullirse por entre los niños. Pero no olvidemos, queridísimos, que la fila de soldados diminutos lo rodeaba tres veces, y que los padres de los críos no sacaban la vista de encima del gordo.
Padre 2: ¡EH, SE ESCAPA PAPA NOEL!
Ejército: NOOOOOOOOOOOOOooooooo...
Ayudantas de PN: Jájájá miralo al boludo como se mete entre los pibes.
Entonces el padre de Pablito, respondiendo al aviso de su par, fue corriendo hacia donde Papa Noel y se le plantó en frente, decidido (?).
PdSP: Vos no te vas de acá sin darle un abrazo a mi hijo.
PN: ¿Quien está armando el escandalo?
PdSP: ¿Me oíste? no te vas de acá, flaco. NO TE VAS.
Y Papá Noel, con los ojos llenos de furia y ante la mirada atónita de madres, padres, ayudantas, un ejército de diez mil niños armados con el más agudo llanto y unas quince o veinte personas que pararon a mirar; ante la presencia de todos ellos y cargado por la más férrica ira... Papá Noel tomóse la barba Y QUITOSELA.

Este niño habría presenciado el hecho.
Se produjo entonces un silencio devastador que aquel falso Santa rompió de una manera poco adecuada, considerando que los padres querían matarlo hasta comerse la gomaespuma de su aparente panza, que las ayudantas ya se habían escabullido para avisarle a sus jefes y que los niños simplemente querían morir.
PN(acariciandose la barbilla, triunfante): Jó, Jó... Jó.
Acto seguido salieron Los Violadores de dentro del árbol de navidad, acomodaron los instrumentos y comenzaron a tocar en vivo su maravilloso hit Ultraviolento, que vendría a ser la canción que musicaliza esta escena. Porque, mis licántropos amigos, lo que se armó después de esa provocación es un material que Crónica tv aún lamenta haberse perdido: no sólo el padre de Pablito casi mata pero literalmente MATA a Papa Noel de un derechazo que grandes boxeadores gustarían ostentar, sino que el resto de los padres se dividió automáticamente en dos bandos: los que querían ayudar al padre de Pablito a matar cuanto antes a Papa Noel, y los que querían preservar la vida del gordo porque "por dios cómo van a matar a Papá Noel enfrente de los chicos". Porque, claro, imaginate que vos sos el más inocente niño y tu padre, que siempre te habló maravillas de Papá Noel, que siempre festejó contento los regalos que el gordo te traía, que te decía que él era su mejor amigo y que algún día te iba a llevar al polo norte a conocerlo... tu padre, ese mismo, ahora estaba deformandole la cara a golpes e induciendo también al gordo, mediante la imparable violencia física que lo poseía, a escupir sus polonorteñas y ensagrentadas prótesis dentales FRENTE A TUS OJOS. ¿Qué espanto, no? y todo esto sin contar el sollozo biótico y colectivo de cinco mil ciento cuatro niños recien traumados de manera irreversible y cuyos llantos al unísono generaban un sonido similar al que sonoriza la señal de ajuste de una película vhs. Un horror.
Sin embargo esta historia tiene final feliz, amiguitos, pues cuando Papá Noel estuvo así de cerca de clamar piedad, vinieron los ortivas de seguridad, sedaron a Los Violadores, calmaron a los padres diciendoles cosas como "si dejan de golpearlo tienen un veinte por ciento de descuento en cualquier local del shopping, incluso en mc donalds, en donde Ronald abrazará a sus hijos y les cantará villancicos que no tratarán sobre la navidad, sino sobre Ronald; es decir, no serán villancicos", y una vez controlada la situación, llamaron a una ambulancia y unos médicos simpáticos se llevaron a Papá Noel, no sin antes hacerle un par de chistes, pues el gordo, aunque de mal humor, aún vivía. Finalmente la gente se disipó y todo volvió a la normalidad, especialmente al día siguiente en que la historia se repetía (al menos hasta la parte pacífica) en la que un nuevo Papa Noel ocupaba el trono del anterior, y otro ejército de críos estaba ahí para combatirlo, jójójó. En cuanto a Pablito, aún enternecida, me acerqué a él después del incidente y le di un abrazo, me dijo puta y lo mandé a cagar (?).
Mar de Las Pampas (según su web) (?)