30.8.25

La cuestión docente

PARTE I

No tendría que estar escribiendo esto. Tendría que estar haciendo cosas importantes, cosas de adultos, de gente responsable. Recién me levanto, te pido disculpas, todavía no cazo muy bien la onda déste impulso y tampoco identifico bien hacia dónde me quiere llevar. Te quiero así, me gustás imprecisa y soporífera.

Siento que tengo la cabeza a mil y el cuerpo en cero absoluto. En un cero perfecto, de esos que cuando estás haciendo cuentas a mano porque sos una anciana rollinga y analógica lo trazás y plaf, la línea final encaja con precisión quirúrgica en la inicial y el óvalo queda cerrado de una manera tan perfecta que te abstraés y entre cuentas y tarjetas pensás che, mirá qué lindo cero. Así siento el cuerpo por dentro. En cero, encerrado en un óvalo perfecto. No tendría que estar escribiendo esto. Es sábado. Los sábados son para hacer cosas de adultos responsables de día y de personas vivas de noche. Te quiero así, me gustás nocturna. Y soporífera, por supuesto.

No identifico bien, decía, pero algo intuyo. Cuestión: soy docente ¿no? profesora. Sí, creo que va por ahí eh. Profesora. Profesora es algo que subrayo para enfatizar lo real porque entiendo que a la gente le cueste creerlo. Yo soy la primera que lo pone en duda, se imaginarán. Considerando todo mi prontuario académico de índole abandónica y al contrario de todo pronóstico un día me anoté nuevamente en una carrera, pero esta vez la terminé. Insólito. Hace como dos años me recibí. Ese día viví tantos momentos espectaculares que se me llenó el álbum de fotos mentales, de las fotos esas que dicen que te pasan así plaf plaf cuando te morís. Como los momentos felices de Hook cuando Robin Williams le dice al hijito pensá en un momento feliz. Pensá y volás. Como Urdapilleta en Tumberos, pensá y salís. Porque acá somo así pibe: de la contaminación cultural yanki -a la que estamos condicionados emocionalmente, si me preguntás- a uno de los mejores actores uruguayos que ha parido el under argento. Y la picana no podía pi car, porque mueve.

En todas las fotos de ese día salgo impresentable y haciendo muecas ridículas; embebida en huevo, harina y artículos de cotillón, desconcertada y empepada por la felicidá. Naturalmente empepada, quiero decir. A veces cuando evoco ese momento siento como el vestigio de la sensación. Es medio un flá. A veces, también, pienso que en realidad lo subrayo para creérmelo yo misma. La cuestión docente, digo. Y mirá que hay testigos eh, compañeros, amigos, familia. Tengo un papel, también, que lo acredita. Un papel firmado, sellado. Tengo el aval de fede val. Tengo todo para creer que realmente es cierto. Un cierto perfecto. Quizás por eso la gente exhibe sus títulos en las paredes. Como un recurso, porque tampoco pueden creerlo.

No sé por dónde ir. Tiro los dados mentales. Sale un 6.

Mirá vos.

Justo un 6, ni que essssstuviera arreglaaaadah 


PARTE II

Esta semana me postulé a un cargo docente por primera vez. Y quedé. Quiero decir, me había postulado antes a otros cargos, pero esta fue la primera vez que quedé, que me lo dieron, que leí “adjudicado a” y plaf, mi nombre. (Perdón, estoy escribiendo como el ojete porque a pesar de que la mente vaya a pleno por momentos preferiría estar en un buque pesquero sin tripulación tipo un buque automático y yacer ahí sentada en la proa o no sé qué parte del barco es esa de adelante pero estar ahí con el vientito en la cara en el medio del océano atlántico sin ningún tipo de destino ni responsabilidá y sobre todo sin que nadie me rompa las pelotas. Qué leeeeendo)

CUESTIÓN, omitamos los tramiteríos soporíferos que se suceden cuando te designan el cargo y vayamos directo a la puerta del colegio. Estoy parada ahí, inexperta e inesperadamente tranquila, vestida con un guardapolvo blanco que es tan blanco que dá bronca y con un buzo negro arriba porque una se podrá sacar los piercings pero lo darks siempre tira y encima el guardapolvo es blanco en serio, blanco nuevo. Blanco gianola. Blanco noni noni. Ya estamos llegando a septiembre y el frío se pone distante, ojalá no haga calor, ojalá no tenga que sacarme el buzo. Eso pensaba, parada en la puerta del colegio debajo del sol hermoso de un día climáticamente espectacular. Aprovecho el espacio meteorológico para mandarle saludos a a Diego Angeli, tkm diego angeli, te sigo desde de hoy no pasa jamás olvidaré que fuiste el primer hombre al que escuché hablar bien de Lady Gaga hace como 90 mil años.

El colegio era viejo y tenía una entradita medio vampírica, la puerta era alta e imponente como un patovica de madera antiguo y yo me dejé llevar por el entorno medieval bellísimo así que golpée la puerta evidentemente flasheando estar en otra época. Golpée la puerta me comprendés, ejecuté golpecítos delicados como quien osa despertar a un bárbol. El sonido se me cagó de risa, ni se escuchó. Salí inmediatamente del trance y pensé claro, claro. Acá debe haber un timbre. Esto es un colegio. Claro. Inspecciono visualmente y veo ahí nomás a centímetros incluso de mi cuerpo, ahí, veo la fixita. La fixita del timbre que era más blanca que mi guardapolvo mirándome cagándose de risa pensando mirá esta noni noni, golpeando la puerta conmigo acá. Delicada, encima. Ahora te voy a sacar una foto y se la voy a mandar por discord a toda la comunidad rollinga gótica argentina. Así me dijo, el hijo de vuta.

Al toque se abre la puerta y detrás de ella se asoma la carita de un muchacho muy simpático. Le digo quién soy y a qué vine, como una terminator versión anciana rollinga. Y mucho más amable, por supuesto.

El muxaxo me hizo pasar y apenas entré al colegio no me preguntes por qué pero me sentí como en mi casa, como cuando entré a requiem por primera vez (perdón soy perfectamente consciente de lo trash del paralelismo saludos cordiales a mi filtro mental) con la diferencia de que acá no sonaba fascination Street de the cure (¿pero cómo vas a poner fascination Street de the cure en un xeboli amigo y cómo esa no va a ser mi casa a los 16 años?) No. En el colegio lo que sonaba era el bullicio de lo pibito, porque al parecer yo había caído en el horario del recreo. Y al parecer también era mi casa.

CUESTIÓN. Con el muxaxo entramos, ahí nomás, en un duelo de amabilidades: él me explica muy amablemente hacia dónde ir, yo le agradezco muy amablemente la indicación, el responde con amabilidá que no hay de qué, yo le respondo muy amablemente con un gesto, ambos nos distanciamos con amabilidá.

Otra docente muy amable me recepciona y explica cosas. Muchas cosas. Muchas cosas en muy poco tiempo. Me presenta a la Directora, que me hace preguntas. Todas muy amables. Todas diciéndome muchas cosas. Me presentan a una tercera docente, más de mi edad, más treintañera ah ná que ver. O sea ella sí. 

A la pobre piba, llamemoslá Paula, le delegan la tarea de mostrarme el edificio y señalarme cosas y explicarme más cosas. Paula era copada pero se la notaba exhausta, medio atlántico vibes, ahora que lo pienso desde el futuro. Cuando le encargan esa paja le leo la mueca que su predisposición a la amabilidá genuina no pudo caretear y cuando nos quedamos solas finalmente la miro y le digo amiga, mil gracias, te pido mil disculpas, te juro que seré lo menos rompebija que pueda, dentro de lo posible. Ella bancando la parada me dice despreocupate reina y me sigue comentando cosas muchas cosas importantes.

Llegamos al patio, aire libre. Yo la seguía como igora a su maestra, pero tratando de ser más silenciosa. Evidentemente captamos la atención de los pibitos, que recuerden que estaban en recreo y que de repente tenían en el medio de su territorio a una docente familiar junto a una anciana rollinga con un guardapolvo muy blanco: una intrusa. Encima adulta. Y esta quién es.

Se me acerca un pibito. ¿De qué curso sos? Me dice. Así nomás. Me quedo pensando de qué curso soy, como si fuera una alumna. Ah no, claro, pienso. De sexto, le digo con mi clásica simpatía. Ah, me dice, e inmediatamente desaparece de mi vista, imagino que propulsado por el desinterés. Paula me sigue contando cosas, y justo cuando esas cosas empiezan a mutar y entran al campo de las advertencias, de la data piola, la data de territoreeeeo, justo cuando estabamo entrando en esa púm, aparece una nena con una soga gigante del tipo catamarán y me dice algo que no entiendo pero me extiende un extremo de la soga así que asumo que quiere saltar. Evidentemente la nena ya había capturado a otra docente que a su vez ya estaba, a unos metros, sosteniendo el otro extremo de la soga. Me saluda, la docente, me hace un gesto amable. 

Hacía años que yo no manipulaba una soga en un sentido lúdico digamos y por un momento me dio terror la posibilidad de que por mi ejecución paupérrima la piba se terminara enredando, cayéndose mal nivel ambulancia, nivel terapia intensiva. Y si bien mi desempeño y falta de coordinación en las primeras vueltas fue tan malo que la nena en un momento se dió vuelta especialmente para mirarme decepcionada como diciendo dale flaca qué clase de adulta sos, no salió tan mal. Le dije que tenía razón, que me diera tiempo a aclimatarme y ahí nomás no sólo entré en el flow sino que le empecé a contar las vueltas primero con la mente y después con la boca. Cuatro, cinco. Ocho, nueve. Iiiiiisa. Once, doce. DIECIAAAXAAAA, diecinuevehh laaakaaaahhh. Cerró en veinte, se retiró por cansancio, voluntad propia. Vino a buscar el extremo de la soga y aunque esta vez no me miró a los ojos le dije llegaste a veinte invicta, excelente desempeño, quién pudiera. Llegué a leerle la sonrisita entre tanta seriedá y pensé ahí tenéeeeees, dame tieeeempo, no ves que necesito tiempo nomás. Si soy una docente ssssssssssspetácolaaaaar queréeeeda.

Ah ná que ver.

Ah cuánto va a durar este texto.


PARTE III

Omitamos. Llegamos a la puerta de sexto. Entre las muchas cosas que me habían dicho hasta ese momento, una había sido que en ese grado eran 30 alumnos, pero por supuesto no es lo mismo que te lo digan a de pronto estar parada frente a 30 niños que te miran con picardía desconcierto desinterés interés medición y sobre todo con mucha vitalidá. Me imagino que el mago de un cumple muy concurrido debe sentir lo mismo. La docente le explicó al curso quién era yo, y me invitó a su vez a presentarme. 

Desde que me designaron el cargo había fantaseado que en ese exacto momento iba a entrar en pánico, en pánico manejable pero en pánico al fin, con esos nervios que intentás caretear pero que te ponen más nervioso porque los sabés incareteables y sabés también que todos saben que estás tan nervioso que no podés ni caretearlo ¿todos sabemos qué tipo de sensación es esa, verdá? Y no es una pregunta irónica es más se la respuesta y todo ué.

Pero no ¿sabés que no? ¿sabés que no paré de desconocerme en todo momento y ahora no entiendo bien quién soy? Porque sucedió que cuando acá la amiga Paula me dió paso entré inmediatamente en el flow, como si se me hubiese abierto un telón imaginario en frente y hubiesen aparecido ahí estos 30 pibitos, expectantes, a ver qué onda este show, a ver qué onda esta noni noni, con ese guardapolvo tan blanco. Obviamente era yo la que estaba a prueba y sabía que el primer minuto era clave, como cuando te entregan un examen y leés las preguntas y en esa primera lectura ya sabés si aprobaste o no. Algo así. Pero ese minuto dura todo lo que quieran los pibes hasta que por fin logres, en algún momento, ser digna de sus respectivos respetos. Y en paralelo mientras luchás por ese respeto por esa empatía por esa belleza por ese título que es el que vale en serio, tenés que velar porque a nadie le pasa nada. Y en paralelo, tenés que estar atenta a que nadie se vaya del aula. Y en paralelo tenés que estar atenta a la periferia y agudizar el oído, identificar posibles peleas y desactivarlas. Y en paralelo, tenés que escucharlos. Y en paralelo tenés que ir resolviendo. Y en paralelo tenés que ser autocrítica, identificar tus dudas burocráticas, recordarlas para consultar después. Y en paralelo tenés que dar clase. Y en paralelo tenés que evitar volverte clínicamente loco. 

El vientito del atlántico.

Lo di todo eh, desde el principio. El grupo era heterogéneo y espectacular, bravo pero inofensivo y sobre todo vital, muy vital y muy demandante. Creo que aprobé, estoy casi segura porque al final de la clase se me acercó un integrante de los goonies (yo sé que está mal tener preferencias pero es humanamente inevitable y creeme cuando te digo que manejo muy democráticamente mi atención en el aula, pero hay un grupito de nenes que son literalmente los goonies pero versión argenta un poquito más curtida más bravita cómo no me van a conmover especialmente si soy nacida en los oxenta meaaaaamooooor no puede haber tanta maldáaa). Se me acerca, decía, al final de la clase, entre toda la multitud, uno de los goonies. Y me dice, a pesar de que no lo miré a los ojos porque en ese momento mi prioridá era que nadie vuriese en la zona de la escalera, me dice “profe, digame que usté no va a renunciar”

Me acuerdo del tono y se me pone la piel de gallina amigo. La concha de tu madre vendejo, acaso querés enternecer a una gorda dark o qué pasa acá. No lo miré pero lo escuché, y como la nena con la soga sentí que vió mi sonrisita. Mi sonrisita de recién recibida, sólo que el título me lo dio un goonie con la boca, no con un papel.

Hasta ahí fue todo espectacular, llegué al recreo sintiéndome robin williams en la sociedad de los poetas muertos pensando qué bien, qué bien piba. ¿Acaso tengo una segunda vocación, además del dibujo? ¿Acaso seré buena, en esta, al contrario del dibujo? Para mí que sí eh, para mí que sí, pensaba y los pibitos me lo confirmaban, en el recreo. Desde lejos, gestos, miradas. Aprobada. Qué bien.

Pero todavía me faltaba entrar a otro curso, cuando terminase el recreo. A un curso nuevo, no al de los goonies. A un curso bravo, al parecer, según me advirtieron las docentes. Bravo en serio. "El último docente dio una sola clase y renunció, imaginate"

Después de lo que viví en las prácticas nada me espanta y de hecho me tira. No sé qué onda el flá. Quiero estar. Quiero ver si puedo hacer algo por desactivar, por por lo menos cortar un cablecíto, uno solo, uno finito aunque sea. No sé qué onda. No es por hacerme la filántropa la copada la sarasa, es algo que me pasa genuinamente y que padezco pero a la vez no puedo evitar. Es como un masoquismo social que ojalá no tuviera porque la verdá es que cuando te metés en esa empresa terminás hecho bija.


PARTE IV

Entro al curso simpática pero curtida, porque tampoco tampoco. Son pocos, son mucho menos de treinta alumnos e igualmente se siente como estar frente a un ejército que te considera su rival de una y te lo manifiesta así nomás. Hostilidá a pleno, verdugueo, ni medio minuto había pasado desde que entré y no llegué ni a hacer el ademán de desenredar la soga. ¿Telón? En esta aula no hay ningún telón, salamina noni noni. Yo resisto. Los dejo ser, me dejo verduguear, intento descifrar, pienso por dónde ir. Todo esto en menos del primer minuto, éh. Mi estrategia hasta ahora creo que es lograr el desconcierto. En ese sentido corro con la ventaja de tener facilidá para la teatralidá porque así como te despliego la lista pergamínica de defectos e imperfecciones y forradas que me caracterizan también te digo que bueno que sí, que creo que tengo una facilidá para la teatralidá te pido mil disculpas sabés, pero la única forma de llamar la atención de los pibes que por lo menos me funcionó hasta el momento –un momento q por supuesto es escasísimo- es desconcertándolos. En mi caso es con la teatralidá porque me es lo más fácil, la verdá. 

En sexto (el curso de los goonies) y porque la suerte de principiante no puede fallar apenas se abrió el telón probé tirando un “señorassss, señoressss…” que más o menos funcionó, porque se quedaron mirándome corte esta anciana rollinga está loca o qué pasa por qué la escuela nos pone en peligro. Y ahí me aferré a ese desconcierto y le mandé toda la cumbia que pude soñando que me hablaba y me agarraba a sus cuerdas vocales. 

Pero en el otro grado fue diferente. En la inmediatez de tener que entender rápidamente por dónde ir les pisé el verdugueo y con tono fuerte con tono toropampeano pero sin perder la teatralidá la empatía o no sé cómo se dice les dije ¿bueno, ya está? ¿ya estámo o quieren seguirla un ratito más? cómo venimos de tiempo, le pregunté a los ojos ahí nomás al más picante, que me miró con un desconcierto que mirá, querédo, me acuerdo y me enorgullece. La mueca esa. Me enorgullece sobre todo porque me arriesgué a que me mandaran a cagar por vieja atrevida y altanera, pero algo los hizo apiadarse. Quizá el hecho de ser medio rara y triplicarlos en tamaño haya ayudado. 

En ese curso hice lo mejor que pude, dí todo lo que quedaba de mí. Caí en la realidá y asumí que Robin Williams no existe y que nada que hayas visto en el cine se parece y que además esto es argentina o qué te pensás argentina noécoca mami qué telón ni qué telón. Por momentos lograba que la hostilidá se retrajera pero volvía, después, impredecible, como una ola. Volvía desconcertante y violenta cada vez que pensaba que ya estaba. Una niubi. Una ingenua.

Me costó pero resistí. Logré, logré ahí un ápice de vínculo. Un vínculo raro igual. Un vínculo que percibo piola pero por momentos me da ambiguo y no me cabe. Yo resisto, toro y pampa. Resisto e intuyo el origen de algunas violencias y me pongo del orto, me pongo del orto mientras escribo esto. No es un curso bravo amiga es una vida brava. Qué mierda todo. Y qué belleza. Y qué mierda. Y qué belleza. Y así hasta hoy. Y así hasta ahora.

La cuestión es que tengo un problemón y es que en conclusión la docencia me parece un mambo fan tástico. Aunque me da vértigo, como la astronomía y como las canciones viejas de the cure. Aunque vaya por la quinta página de word porque es emocionalmente criminal y te ataca por todos los frentes. Mambo fan tástico.

Bueno, no sé. Exorcizo la experiencia, les pido mil disculpas.

El vientito del atlántico, a las chapas, en línea recta, en un día despejado. Sin oleaje. 

Toro y pampa.

31.8.24

Buenasss ¿una poesía?

Te digo la verdá, en mi fantasía ridícula habrá alguien del otro lado leyendo esto, pero leyéndolo allá lejos en el 2010, como si no hubiesen pasado 14 años desde la última vez que escribí en este blog sino sólo un par de días y como si esa bifurcación temporal en la que yace el lector me permitiese emular ahora la dinámica de esa época: amuro el ojete a la silla para opinar con vehemencia sobre las películas que vi en la semana y alguien comenta que Sin Retorno también le pareció espectacular pero que no está de acuerdo con eso de que A Serbian Film es malísima y todo se intensifica y desemboca en el debate en comentarios en donde unos fundamentan por qué les pareció tan buena y yo contraataco desenfundando un papiro hecho de liyos y me pongo soporífera enlistando los argumentos por los que a mí me pareció una poronga inaudita sobrevalorada predecible y aburrida :llamas:

Y entonces todo seguiría igual, todo seguiría igual de bien, el problemón es que por muy confuso que parezca para ustedes, lectores del 2010 (? y a pesar de que también es desconcertante para mí –sobre todo al haber releído las entradas antiguas de este blog que, para mi sorpresa, mi extrañeza mi alegría mi nostalgia mi culpa mi mambo mi lamento y, lo más importante, mi auto referencialidad (? no fue eliminado por defecto de internet sino que yació durante todo este tiempo oculto bajo los escombros de este coso- lo cierto es que, decía, existe por acá una certeza criminal que nobleza obliga debo compartirles. Preparensé mentalmente, gente que sólo habita en mi imaginación, para esta noticia insólita: de este lado de la bifurcación, desde esta silla que ya está agónica y fundida por el trabajo insalubre de tantos años sosteniéndome el ojete les confío que no, que ya no estamos en el 2010. 

Insisto, entiendo que sea confuso porque de repente te acordás del blog de la piba esa que dice que A Serbian Film es una poronga y entrás para comentar las nobles razones por las que a vos te pareció espectacular pero te encontrás con que pasaron 14 años y aún así la mina sigue sosteniendo que es malísima porque sí, porque así de mala es. Ese level de poronga. Igual vení, acércate reina, somos presas de la cinefilia ¿cómo nos vamos a pelear? es más, dejame decirte que quizás en alguna coincidamos y que si te ceban estos temas estate atento que en un par de años van a estrenar una serie alemana que se llamará Dark y la primera temporada te dejará no sólo aún más confundido sino también completamente turuleco. Uf, Coherence, Coherence va a salir en el 2013, esa anótatela también que es un peliculón.

Y perdón Doc y Stephen Hawking y Moebius y Ashton Kutcher por si acaso anunciar esto altera de alguna forma la armonía del tiempo o si estoy usando erróneamente los términos con los que me refiero a las sarasas espacio temporales pero sigo siendo una darkucha indomable graciosa curvilínea mentalmente sana y elocuente (es mi fantasía y soy como quiero si quiero) y acá la única verdá es la realidá: mientras vos leés este cacareo arenoso con envidiable vitalidad y alegría en el año 2010, en el presente desde el que te cuento esto nuestros flequillos rollingas comienzan a manifestar una alarmante ausencia de melanina en ciertas zonas. 

Sí, así como escuchastes. Por acá aparecen de repente en el interior de tu cuerpo regiones cuya existencia ignorabas pero que ahora identificás porque te empiezan a doler, y a veces duelen como la concha de tu tío sin escalas, como los momentos esos en los que tu abuela se iba de tu casa y aprovechabas que te quedabas sola para poner la música al palo y ahí nomás rotabas la perillita del equipo de música del 0 al 100 directo bien piola con todo el sonido horrendo saturado escuchando los temas más picantes del León Santafesino o los más románticos de los Backstreet Boys o los rockeros más enojados de Shakira dependiendo por supuesto de los diferentes estados anímicos que se le antojaran hacerte transitar a la pubertad cuando tenías 12 años. Bueno, a veces es algo así, como la perilla. De 0 a 100. 

Como cuando venís re envalentonado (es mi texto y ejemplifico hasta agotarte si quiero) leyendo Elige Tu Propia Aventura a pleno pensando fuá nunca llegué tan lejos y de repente caes en una página que ya te anticipa lo peor cuando ves de refilón que tiene sólo dos líneas escritas y que no hay opciones al final de la hoja y entonces tomás coraje y leés esa oración de mierda que te cuenta que salió un tipito de un callejón y te metió un puñetazo y te mató y lissssto y vos decís ¿? pero cómo. Y bueno. Así. 

Igual no te preocupes que estoy usando el recurso de la exageración como para meterle un poco de dramatismo barroco a este texto mediocre, pero lo cierto es que no necesariamente el futuro será tan nefasto.

O quizá sí. En mi caso por ejemplo hace poco (o dentro de mucho, dependiendo de dónde estés) gracias a uno de estos dolores excepcionales del tipo perilla me enteré de que tengo una -y acá despliego la alfombra roja y hago un ademán para que pase la señora- una úvea, pero no entraré en detalles por ahora porque no quiero asustar al lector de mi fantasía que padece hipocondría, amén de que ese será un capítulo aparte porque el momento y la forma en la que me enteré de su existencia fue espectacular y dantesca y la anécdota merece un unitario acompañado incluso con registro fotográfico, primero porque tengo la tranquilidad que me otorga el confiar en que no lo verá nadie, y segundo porque cuando te digo que fue espectacular es porque fue espectacular, palabra leal de dark obrera y la concha de tu madre (guitarra de toro y pampa intensifáis)

Perdón, me voy de tema. Lo que quiero decir es que a pesar de todo esto, verás, lector del 2010, todavía ni empezamos a hablar. Porque no es que pasó el tiempo así medio inofensivo medio desapercibido medio blá y ahora los nostálgicos nos regodeamos en tangos actuales que hablan sobre, no sé, sobre lo guapo que era el winamp y cómo la gilada cacarea con ese don espotifái, o sobre cómo gastábamos el disco de Don Cornelio y la Zona en la noble tecnología del discman a pilas, ¿discman a pilas dije? las piiiiiilas de mi esquinitaaa queriiiiiida que me vendía doña Seeelvia, la desdentada más guapa, la fiera que no te fiaba, aquella que sólo aceptaba… en caaaaaashhhh.

No, ya no estamos en el 2010 y perdón por ser reiterativa pero el tiempo no pasó así de cálido e inofensivo, no es que ahora estamos tranca canosos con olor a naftalina y tabaco impregnado en la ropa después de volver de la milonga en la que proyectaron Blade Runner y sólo se ofrecieron brebajes repugnantes como satanás o la poronga esa asesina de speed con licor de melón. Ñeeee, ojalá hubiese sido eso sólo nomás, pero no. Argentina noé coca, papi.

Así que ahora agarrate con fuerza a tu butaca que ya apagué las luces y te traigo otra peor, porque si hay algo para lo que soy buena en esta vida de mierda es para piratear películas y en mayor medida para espantar a la gente que me presta un ápice de atención (según mi psicóloga, al menos) y para ello y como todavía hay mucho mambo no resuelto en esta ocasión acudiré al desconcierto y al terror para que me degen en pas y así gollumearla piola vago sin sentir tanta ansiedá; ahí va, atajala si sos guapa: no sólo ya no estamos en 2010 sino que estamos en 2024, y no sólo pasamos una lisérgica pandemia medio trash hace unos años sino que la distopía argenta que estamos viviendo actualmente no se la hubiese podido imaginar ni el historiador más falopa de todo el territorio nacional. 

Y acá no te exagero una garompa: el 2024 argentino es todo tan agónico tan aterrador tan trash tan desesperante tan ridículo tan dramático y bizarro que se me consumió el cigarrillo mientras miraba con ínfulas reflexivas hacia el horizonte (o sea al monitor, que nadie entiende con qué se ensucia y mucho menos con qué se limpia ¿o no?) buscando un paralelismo cinematográfico, pero no encuentro ninguno. Sí se me ocurre algo más del tipo tv de aire, ponele te invitan a tomar ayahuasca en el programa de Lucho Avilés en los 90s mientras al mambo te lo guía Jacobo Winograd disfrazado de chamán (es decir vestido con sus ropajes habituales) y cuando ya estás vulnerable vomitando y entrando en el flá aparece Jason con una sierra eléctrica y empieza a desmembrar a toda tu familia mientras de fondo suena Juguetes Perdidos pero cantado por la Tota Santillán. En vivo. Y al aire.

Bueno, a lo que iba, a lo que quería ir desde un principio pero al parecer me costaron varios años y cuatro páginas de word el poder tomar coraje: yo sé que este blog sólo es significativo para mí, sé que es cualquiera, sé que no hay nadie en el 2010 leyendo esto pero también sé que existe la posibilidad insólita de que algún amigo de aquellos que solía mencionar por acá, o bien amigos que conocí después, gente a la que alguna vez inexplicablemente para mí les desperté un ápice de simpatía y la cosa escaló porque era mutua; quizás alguno, decía, aterrice algún día por acá y no sólo eso sino que llegue incluso hasta estas líneas. Porque es mi fiesta y me pongo solemne si quiero entiendo que en ese caso sabrían quiénes son y de qué estoy hablando. A todos y cada uno de ustedes: perdón por bifurcarme. 

Sé que el desconcierto es una poronga y aunque también me asuma tan o más olvidable que el final de Lost no podría seguir escribiendo sin mencionarlo y te juro que de repente todo me empuja a escribir, no sé muy bien qué pasa, no sé muy bien qué hago acá. Lo último que recuerdo es que estaba leyendo las crónicas que escribió el Kutxi Romero cuando tocó Marea en Buenos Aires y un poco se me mezcló todo porque en su texto él menciona al Salón Pueyrredón y no sé por qué –o sí- cuando leí eso me acordé de este blog y me dieron ganas de escribir y ahora tampoco sé muy bien cómo bajar el telón de este posteo porque aunque tenga gusto a poco tampoco hay mucho más que esto, amén de que siento que ya dije todo lo que necesitaba decir y ahora quedé medio boyando como una princesa en harapos en fin como lo que soy. 

Lo bueno es que no tengo que ponerle mucho empeño porque ahí del otro lado sólo estás vos, lector sin exigencias que habita el año 2010. No te menosprecio pero si no hay sinceridá que no haya nada entonces: ambos sabemos que sos una construcción de mi fantasía y algo me dice que vos también necesitás irte a dormir.


6.2.09

Te agradezco.

¡Oh tu, soberana y virtuosa, que has sabido oscurecer mis días de existencialismo brutal con tus interrogantes ridículos! ¡Oh tu, madre de cruel suspenso, culpable irrefutable de maratónicos insomnios; despojada de coherencia y acaso trama líneal constante, y sin embargo de tu reino intachable! ¡TU! estirpe incuestionable de romances fantásticos, amaneceres histéricos y trágicos diálogos ¡más mas funestos tus silencios! Guerrera triunfante ante su mediocre competencia, empuñas tu espada y nos sorprendes por la espalda, y ríes: ríes de nuestras súplicas, te ríes de la desesperación que nos eriges, ríes hasta convulsionarte de forma catatónica; será tu gracia acunada por nuestro desconocimiento fortalecido por los ánimos de vencerlo, y tu deseo de jamás ocultar tus afilados dientes ¡oh, madama olímpica! lo que nos tendrá a la dura espera de que vuelvas, y que junto a ti, acaso algo apiadada, lo traigas
a él.



10.12.08

Demoler demoler demoler demoler tatatatatata iaiaiaiaia

No-sabés. Me contó un neophema elegans que uno de los requerimientos de Madonna para su estadía en Argentina incluía cadáver de mapache neozolandés espolvoreado en tinta de cráter lunar y servido en el cáliz que se usó como objeto escenográfico en Indiana Jones, asi que deduzco de este secreto que esa es la razón por la que la noche está tan maravillosamente oscura: la luna está siendo rayada impunemente por un asistente ambicioso que cargará con la destrucción a largo plazo de la Tierra, sólo por cumplir los deseos hiper exigentes y ridículos de su Madama, y lograr, tal vez, al fin, algo de reconocimiento de su parte. Desde acá, nuestra más sentida palmaducha en la espalda, pichón. Tal vez haber servido a la Condesa Bathory hubiese sido menos estresante ¡pero che! do the bomb, dijera el erudito Hugo Reyes. A tomárselo con calma, que si no es la luna es el agua, y si no es el agua es el petróleo, y si no es el petróleo es algún recurso natural de viscosidades semejantes.

Asi que decía, hace un rato vino un amigo a devolverme unos libros, y como por arte causal de la vida yo ya había terminado de pintar unas cosas que faltaban que blá (remodelaciones del hogar y cómo no recordar con esta frase a la escena de The Money Pit AKA Hogar Dulce Hogar que a los 14 años me enamoró de Mr. Tom Wiiiilsooon Hanks: la de la bañera)
Obsérvese lo primero que se manifiesta en Google después de tipear en su barra de búsqueda "Tom Hanks":

Para los individuos que ignoraban la existencia del chico de la foto, les comento que es el latin lover Howie D, miembro de la virtuosa agrupación (? Backstreet Boys. Bueno pará, entonces había llegado mi amigo ¿no? y subió a tomar unos matienzo mientras yo descansaba de mi ardua tarea de esclava remodeladora y rememoraba el contenido de los libros que trajo. Eran dos, y ambos tratan el tema de lo paranormal con ese toque amarillista con lo que lo paranormal debe ser tratado si ¡y sólo si! querés meterle miedo al letor, como diría mi abuela. Dotor. Letor. Retor. Dotor. Buá, cuestión que yo a los quince años era experta en estos temas pero ahora no, verán, asi que la conversación me trajo recuerdos e historias de esos mismos libros que hacía años –literalmente- que no tocaba. Y bueno, eso, la radio está re buena, saludos. Ah y en un momento le hice escupir el mate con el sustito boludo que no puede faltar en ninguna charla de esta índole ¿nocierto? Decí que el brebaje lo lanzó sobre la mesa que si no lo descuartizaba ahí nomás y después pintaba REVENGE con sangre en la pared y huía a Estocolmo a vender artesanías en el puerto. Quiero decir estamos remodelando ¿cómo me vas a escupir el mate pichón? muerte. Sabés, lo que pasa es que tengo ganas de escribir pero no y además me estoy quedando sin cigarrillos entonces pinta textucho desganado y además, no sé, Vic diría que debe estar plutón en mi ascendente transitando por la avenida estelar de acuario. O tal vez sólo me estoy drogando con la pintura fresca que ha de decorar tan simpáticamente el pasillo. La palabra “pasillo” me remite a Yerba Brava. Yerba Brava me remite a la fiesta de la espuma de no me acuerdo qué. Y así podría estar eternamente, pero tengo que ir a poner agua para el té, bancadme.

Ya. Che, dos de la mañana de un… miércoles y acaba de sonar el teléfono, atiendo y escucho un sonido similar al de siguiente número de las salas de espera. Claro, esos sonidos que transcriptos podrían decir, por ejemplo, “Piii, Púuu” ¿captáis? y después una voz mecánica (con una automatizacióooon que dolíiiia VAMOS TODOS) informóme que ese mensaje era de un número al que no le presté atención porque mi interés se centraba básicamente en escuchar el FIN y no el MEDIO. Lo oí otra vez ya que no pensaba entregarme aún a aceptar un ilógico “Pi, pú” pero esta vez agudicé el oído y, efectivamente, no había más que eso. Quizás me muero en siete días ¿te imaginás? menos mal que no sé japonés. O quizá soy un T-1000 que desconoce su condición de cyborg y me están empezando a llegar señales alusivas como al maguito pornstar Potter Harry y sus cartas proliferadas. Si así fuere en aproximadamente cuatro horas estarían sonando ochenta mil teléfonos al unísono en mi casa diciendo reiteradamente *pi pu pi pu pi pu pi pu* lo cual es materialmente imposible ya que por fortuna no dispongo de tal cifra de aparatos. No utilizo uno, imaginate poseer ochenta mil; se autodestruirían por inutilidad. La realidad es que mientras escribía esto último volvió a sonar el teléfono, atendí y otra vez lo mismo, fui a buscar papel para anotar el número pero cuando volví ya me habían cortado ¿QUÉ ONDA GOACHO? ¿Qué se supone que debo interpretar por “Pi, Pú”?


"¿Aro expansor? Já, já. Eso es para niñitas"


Esto me hizo acordar a la vez de Nitzco y “¡Hey, Nitzco ¿vaz a ver a los cadiyiacs?” Y A MI QUÉ si ustedes, individuos impuros, no entienden. Sigan limpiando la escotilla y acariciando a Joy. El nombre “Joy” me remite a Ian Curtis, Ian Curokokok.

Y pensar que había empezado a escribir para hablar de una cosa específica ¿eh? el mundo se está yendo a la mierda. Bueno, resulta que hace mucho tiempo y por razones de fuerza mayor (?), me tuve que ir de mi casa a dar una vuelta por la vida. Y como no es extraño en mi en situaciones de esta índole, respondo yéndome a caminar y terminando en un cine, al mejor estilo RENÓ en THE PROFESSIONAL aka El Perfecto Asesino. Tres de la tarde de un jueves ¿qué mejor, mamitos, qué mejor que meterse en una sala vacía VA-CÍ-A a trasladar tus ganas de sacrificar familiares dolorosamente en la película Saw V con un picodulce y una butaca reclinable? Vamos. Que se suba el telón y empiecen a descuartizar a mis ancestros.

Áh ¿ya terminó? bueno. No es tan interesante como la uno, ni tan mala como la dos, ni tan vueltera como la tres, ni tiene escenas como la autopsia de la cuatro. Prendieron las luces. El proyectista se va. Estoy sola. Ya no tengo picodulces. Si me escondo entre estas butacas quizás no se dan cuenta.

El Método, decía, al final me gustó mucho, aún con la interpretativa de P.E. bajo el mando de un papelito protagónico. La adaptación del libro fue de Mateo Gil, el amigo de Amenabar, y a Amenabar lo queremos mucho, asi que ahora que somos todos amigos ¿por qué no te copás y me facilitás la obrita en la que se basó la historia?

Bajo esta línea de temuchos psicológicos y manipulaciones divinas, repitiese mi bisabuelo en su lecho de muerte: mirá el documental de la cárcel de Stanford, mirá Das Experiment, leé el experiento de Milgram, matame de una vez.

X-Files: I want to believe (onda la SECUELA) me pareció simpática, por no decir una pérdida de tiempo sin precedentes. MAS me alegra que SCULLY finalmente haya cambiado de estilista; ese corte carré gomoso que tan bien llevó durante años anteriores ya no daba más, y era hora también de que colgara ese saco naftalino y se calzara una musculosa blanca de guerrera escéptica, vamo laspi ba. Qué más. The Ruins AKA Las Ruinas, malísima. Tiene solo una escena o dos que valen la pena en cuanto a gores maquillajes y el resto se limita a ser mucosidad visual. The Strangers tampoco me gustó. No me atrevo a decir que es mala, pero no me gustó. No sé. “No es mi tipo” (?). Calvaire, PIOLA VAGO. Me RE GUSTÓ MAL el realismo de esa locura. Y no me acuerdo qué mas vi. O será acaso que de Kurosawa no hablo. Mi cultura cinéfila es lo suficientemente amplia como para encadilarlos con mis saberes y repasos de cine clásico. Mas quedémonos en el cine superficial y gore de Hollywood, no es cuestión de hacer de mi persona un ser inalcanzable no digno de sus comentarios gracias a mi apabullante despliegue cultural, imparcial y sabio. (RISAS).


Recien releí y hasta acá es el texto más aburrido de la historia, AGUANTE. Lo peor es que la idea era escribir solamente sobre una revista que descubrí revolviendo librerías de la cashe Corrientes, pero me acordé de todo eso y ya ves. Estos días estuve yendo a caminar por el centro y por Belgrano y por la vida y me pasaron cosas muy mágicas y lindas que como es costumbre no suelo contar en el blog, así que chau.


5.12.08

Podés creer.

Después de una semana que fue reina del bajón parece que ahora todo se encamina, muchachos. Ahora me voy a sacar las entradas para Massacre y los Cadillacs (con SACANDO me refiero a pasarlas a buscar; las están REGALANDO. Y no es una metáfora respecto del precio; están, literalmente, regalándolas) muchas cosas RE LACAS, ayer y hoy fueron grandes días que me empujan no sé si a afirmar con convicción pero por lo menos sí a asentir tímidamente si me decís que el equilibrio existe (?) Si vuelvo en estado decente subo crónicas, los quiero a todos, la pelota no se mancha, mirá que lindo sol, qué calor, que poco importa, un tango MIRÁAALO soy yo UUhuHuhU zombi.

14.11.08

Documentos.

El día de hoy, como no podía ser de otra manera a esta altura del universo finito e interfestinfrál, me pasó algo siniestro. Resulta que estaba acá en mi casa, cómodamente desempleada y quejándome por este calor agobiante que debiera morirse cuanto antes, cuando decido que tengo hambre (?). Sí, claro que sí, pues como dijo Ray Bradbury, no de la cafeína y el tabaco vive el capitán Hart.


Jaja, mentira, eso no lo dije yo. Mirá, un gato.

Agarré el celular y le mandé un mensaje de texto a Rodrigo por ejemplo que rezaba lo siguiente: “en quince bajo al almacén ¿me acompañás?” Pero pasaron cinco, diez, quince minutos y no contestó. Me puse entonces la mochila, el eme pe tré y me fui escuchando a los Ramone ya que me hacían juego (?) con la remera de esa banda que imaginate qué bien que me queda que la uso sólo para ir al almacen y para estar en mi casa escribiendo un texto como este, por qué no. Asi que llego, entro, ignoro con amplia naturalidad la presencia del guardia de seguridad (que cada vez que voy tiene la manía siniestra de acecharme desde las esquinas de las góndolas a la espera de que me afane algo; de hecho a veces mientras hago la fila fantaseo con meterme algo en la mochila sólo para ver su cara de felicidad mientras me apunta con el dedo y grita, victorioso “¡¡SÍ, SÍ!! ¡¡YO SABÍA!! ¡¡ABRA LA MOCHILA, HIJA DE PUTA!!). Agarro las cosas y voy a la caja. En esta pequeña fortaleza llamada minisuper en la que abundan el perfume de señora y el olor a mortadela, hay dos cajeras, dos antítesis: la chica simpática y la dueña esquizofrénica. ¿Quién me toca? La segunda, por supuesto. “Hola” le decimos mi característica simpatía y yo (?) “Brrrr” contesta ella. Termina de cobrarme. “Gracias, chau” le digo. Ella contesta un sonido gutural cuasi imperceptible, abro la puerta y me voy. Y acá paremos un segundo para preguntarnos en comunión que

¿QUÉ CLASE DE CINISMO IMPULSA A LA GENTE A ABANDONAR SU CHANGUITO DE MIERDA FRENTE A LOS QUE ESTÁN DETRÁS SUYO EN LA FILA? ¿Por qué, hijos de puta? ¿Qué carajo les cuesta agarrar su transporte mercante (?) y ponerlo aunque sea detrás del MOSTRADOR, y no dejarlo ahí con total impunidad a la espera de que alguien se lo saque del camino o que el objeto cobre vida y se deslice por sí mismo hasta la tierra de los changuitos vivientes? ¿Eh? ¿Qué le pasa a esta gente?

Estoy en la puerta del edificio con las bolsas del coso en el piso, buscando las llaves y mirando como una pareja de treintañeros busca un número en el tablero de timbres. Por lo general la gente se confunde porque el tablero ese es tan legible como un código encriptado y mientras revuelvo las cosas prescindibles que suelo llevar ahí adentro la chica me pregunta “¿disculpá, vos vivís acá?”

Ella: Disculpá ¿vos vivís acá?
Yo: Sí ¿qué número buscan?
Ella: Ay ¿sabés cual es el departamento de Caro?
Yo: No, ni idea.
Él: Ay Veronica, mirá lo que le preguntás a la chica.
Ella: Bueno, quizás sabe. Sabes que pasa, no nos acordamos el número de departamento, jaja, re tontos (SIC)
Yo: ¿Y no tienen para llamarla?
Ella: No, es que todavía no llegó
Yo: (abriendo la puerta y tratando de disimular mi expresión de desinterés absoluto al respecto) Ah, qué mal.
Ella: Sí, si la ves decile que estamos acá ¡por fa! (?)

Entré y todavía arriba del ascensor podía escucharlo a él diciendo “¡pero como le vas a decir eso! ¿estás loca? Veronica por dios ¡dejá de hacerme pasar vergüen…”

Llego, dejo las bolsas y suena el timbre. “No jodas –esbocé para mis adentros, sabia- seguro que son estos especimenes que empezaron a tocar timbres al azar” Atiendo pues esperando a que del otro lado me pregunten “¿Caro? ¿Sos vos?” Pero no. Era Rodrigo.

R: Hola, n, quihacé.
N: Quihacé.
R: ¿Todo bien y vos?
N: Bien. Te mandé mensaje hace un rato.
R: No tenía crédito ¿bajas?
N: No jodas. Subí.
R: Pero primero acompañame al almacén
N: Mestás cargando. ¡Vengo de ahí!
R: ¡Si dijiste que ibas en quince!
N: Hace una hora que te lo dije forro.
R: Daaaaaale
N: No.

Me puse la mochila y bajé. Rodrigo estaba ahí hablando con la parejita y mirándolos con cara de desconcierto. Lo agarré del brazo y le dije “mirá la hora que es, ahora vamos a llegar tarde, dale, vamos, vamos” en una actitud de rescate admirable (?) Fuimos al almacén de vuelta. El tipo lo único que quería comprar era un Cinzano, crema y queso rallado. Es un GENIO. Llegamos a la caja y como él tiene problemas con la gente del coso debí hacerme cargo de la situación ¿y quien nos atiende nuevamente? la cajera del mal. Cuando agarra el brebaje alcohólico lo mira a Rodrigo, me mira a mi y con tono policíaco dice “DOCUMENTOS”. ¿Documentos? ¿DO-CU-MEN-TOS? Quiero decir. Yo soy una mina que si te quiere comprar alcohol te juro que no le pedís documentos. De hecho sos capaz de hasta decirme “señora, ¿esto no será para sus hijos, no?” No se si mentendés lo que te quiero decir. “¿Documentos? -le digo- yo, eh… yo soy mayor, eh”

-…yo soy mayor, eh.
- bueno, pero sin documentos no puedo venderte alcohol.
- pero vine hace media hora y me vendiste dos cervezas sin pedirme nada.
- no me di cuenta
- …la semana pasada te compré un cargamento de alcohol y tampoco me pediste nada.
- porque habrás traído documentos.
- no
- entonces no me habré dado cuenta.
- ¿pero en serio te parece que soy menor?
- no.
- ¿¡entonces!?
- DOCUMENTOS.

Seguimos esta conversación absurda durante un buen rato: yo que decía que no tenía sentido y ella que decía “no se lo que es la coherencia, no me doy cuenta”. Desde ya que tenía los documentos y de hecho en vez de pagarle con la plata de él y para que a la chabona esta LE RE CABIERA GUACHO MAL el bardo que armó sólo porque no se banca a Rodrigo, después de que se acumulara bastante gente en la fila saqué la tarjeta y los documentos y le dije “Tomá, ya fue. Te pago con débito”. Aguante. “Y ojalá que todos los que están atrás mio te paguen con cien, hijaza de puta”.

Y bueno. Fumamos un cigarrillo abajo mientras yo le atornillaba la cabeza a Rodrigo hablándole de una serie de zombies que miré enterita anoche y que no sabés lo que está y que él me decía que no entendía como podia mirar esas mierdas de terror sola a la noche y que yo entonces le decía pf, pibe, a mamita. "¿Vamo a casa a verla?" “Dale, pero antes vayamos a comprar una coca”

-pero antes vayamos a comprar una coca.
-…pero venimos del almacén.
-¿…y?
-¿y por qué no la compraste en el almacén?
- no sé, mirá lo que me preguntás.

Fuimos al kiosco, volvimos con chupetines de manzana para todo el mundo, subimos, miramos zombies tomamos ferné y ahora escribo este texto con la más feliz ebriedad. Estoy leyendo mucha alquimia y voy a ver si puedo transformar mi termo en oro. Porque POSTA que se me cayó tantas veces y sobrevivió que estoy empezando a creer que es de plomo o de magia. Mientras tanto me bajo El Método y después te cuento qué tal está, como otras noventa y seis películas que vi en estos días. No olvides que la piratearía es mala y si la ejerces eres satanista. Chau.

16.10.08

Dead or Alive

Yo no sé si el hecho de haber visto tantas películas de terror durante mi crecimiento me produjo una especie de inmunidad para con las escenas cargadas de suspenso en las que uno debiera sobresaltarse, o si se trata solamente de que las últimas cosas que vi son una contundente y burda mierda clonada de burdas mierdas que ya existen y no queremos volver a ver hasta por lo menos dentro de cuarenta años, época en que, si acaso viva, estaré lo suficientemente senil como para no recordar la típica estructura de una película de terror cuya sinopsis contiene alguna de estas palabras: carretera, cabaña, brutal, desvío, jennyfer.

A esta descripción responde perfecto la joyita que planeo hacer mierda el día de hoy: “Alive or Dead” (titulazo). Desenfundo pué mi cuchillo que resulta ser untable y desentendiéndome al respecto digote:

RESULTA que una chica, María, baja la velocidad de su autito cuando encuentra un micro estacionado en la mitad de una autopista oscura y poco transitada. Descubre entonces que una de las ventanas del bondi en cuestión tiene escrita CON SANGRE la simpática leyenda “HELP ME”. 

“Che, boludo, acá paré con el auto y encontré un bondi que dice help me en una de las ventanas; te corto, te corto así llamo a la policía” le dice a su novio, con quien había estado hablando por ALTAVOZ desde el comienzo de la película. “¿Estás loca? –le dice él- andate, andate de ahí que así es como empiezan todas las películas de terror que vi” MAS ella se niega a seguir el sabio por no decir coherente consejo de su novio; le corta e intenta comunicarse con el 911, pero CARAMBA, el celular se quedó sin batería. (Celular sin batería; un recurso prácticamente virgen en el género del terror :llamas:). 

“Uh loco, todo mal” piensa María, y cuando vuelve a arrancar el auto para irse lejos ¡PLIM! ¡…PLIM! ¡se le pinchan dos ruedas! ¡DOS RUEDAS! "SHIT. ¿DOS ruedas?” preguntase retórica la sagaz protagonista luego de bajarse del auto a corroborar los pinchazos. Quiero creer que ya dije que la chica en cuestión acababa de encontrar a dos metros suyo un micro SINIESTRO con la palabra HELP ME escrita EN SANGRE en una de las ventanas.
Con el auto inutilizable y el BUS ahí nomás, la despreocupada María se sube al segundo transporte y pega una especie de gritito agudo seguido de una mueca de asquito cuando encuentra un par de brazos y torsos amputados desparramados por los asientos. Sigue inspeccionando poes (tal vez en busca de algo para comer) y encuentra a una chica atada de pies y manos cuya cabeza yacía cubierta por una bolsa de papel madera a quien alguien (alguien con una evidente falta de habilidad artística) se había encargado de dibujar un rostro estilo máscara infeliz de Scream. “Quedate tranquila flaca, está todo bien. Onda. No sé. ¿Te duele algo?” Le pregunta María a quien suponemos fue quien escribió aquel mensaje. Si ¿te acordás? el mensaje ese escrito con sangre ahí en la ventana. Y para nuestra sorpresa, la víctima LE DICE QUE NO. Quiero decir yo para ese momento en lo único que podía pensar era en la cara del guionista mientras escribía lo que iba de película ¿…se reía? ¿…se reía DE MI? ¿lo creyó ingenioso? ¿…lo creyó CREÍBLE? Y parece que sí a todo porque mirá como sigue: se escuchan unos ruiditos que vienen de afuera, María se esconde entre los asientos y ve desde su lugar como un tipo, con toda la pinta de campesino demente arrastra hasta el interior del BUS a un gordito en estado insconsiente mientras dice cosas como “ah, cerdito, se ve que caminas poco ¿eh?” “¿nunca pensaste en correr?” “¿…en ir al gimnasio?” (!)

Paremos un momento acá y hagamos un perfil rolero del típico campesino demente de una película de terror:

Altura: 1.70
Edad: Entre 60 y 101 años apróx.
Peso: 45 kg.
Habilidad: 2
Fuerza: Tal vez.
Reflejos: 1
Dentadura: 3 piezas.
Chances de pelear contra una jóven de 25 años en perfecto estado físico que tal vez se llame María y salir victorioso: Nulas.

Prosigamos. El colectivo arranca y no para hasta hacerse de día. (A esta altura no me voy a cuestionar cómo el campesino no sospecha de una presencia ajena en el BUS cuando hay un auto con dos ruedas pinchadas EN FRENTE DE SU MÓVIL es decir ESTÁ EN FRENTE quiero decir prácticamente LE IMPIDE EL PASO POR DIOS). Se detiene entonces a las puertas de una especie de castillo medieval situado en la nada misma… y si todo lo que pasó hasta ahora me pareció hilarante y ridículo fue porque no imaginé que lo visto se podía superar, en ese sentido, tan amplia y maravillosamente. Quiero decir no, entendes. No. No no no, no no, no no…


Resumiendo: el campesino se baja, el gordo se despierta, lo intenta ahorcar y para cuando lo está por matar, María lo para y le dice “chabón, bancá, mejor atalo” pero entonces viene Julia (?), que ahora está desatada, sin máscara, sin ninguna herida aparente y hasta maquillada Y ¡PUM! le clava una LANZA EN LA CABEZA a su captor. “Fá Julia, te zarpaste -le dice la otra- y ahora que este pichón está muerto ¿por qué mejor en vez de subirnos al colectivo e irnos a buscar ayuda como haría cualquier persona normal en esta situación, no vamos adentro a ver si en este castillo sombrío con pinta de albergue de asesinos en serie encontramos algún teléfono?” Y así, las chicas se dirigen hacia la fortaleza medieval. Claro que ninguna se puso a pensar en las actitudes sospechosas que tuvo el gordo resucitado hasta ahora, a saber:


No hablar. Comunicarse sólo a través de sonidos guturales.
Usar un pin ENORME con la leyenda “Frank”, lo cual indicaría que ese es su nombre, y que lo ha grabado en un pin que abrochó en sus jardineritos.
Andar lentito y pesumbroso.
Mirada fija y desorbitada.
Expresión feroz de asesino en serie.

Supongo que lo que sigue es más que predecible ¿áh? quiero decir ¿realmente pensaban encontrar un teléfono? ¿vieron algún sistemita de cableado telefónico en los alrededores del castillo? ¿Creyeron que el campesino había parado ahí para buscar la batería de su celular? ¿…CREYERON QUE EL HOMBRE TENÍA CELULAR POR DIOS? Y claaaaro que el gordo era el asesino y el castillo era suyo y las encierra y las persigue y pasan cosas harto surrealistas como LA APARICIÓN DE UN MONJE que paradójicamente es el personaje que se encarga de “explicar” la historia del gordo (ese es el recurso que amo de las películas ridículas: de repente aparece un personaje completamente desencajado que intenta justificar la historia con un par de frases incoherentes, y cuando termina de hablar, muere. No importa cómo, sólo muere) y esta no es la excepción. De repente el monje está muerto, el gordo está apuñalado y con dos tiros en el pecho, María está herida y Julia sigue ilesa y maquillada. Ah, y también se enteró de que ese brazo amputado y esa pierna achurada del colectivo pertenecían a su novio, pero al parecer se lo tomó bien porque hasta hacía chistes y se reía contenta de los de María. Y cuando todo parecía haber vuelto a la normalidad (?)… Mark, el asesino apuñalado, el que tiene dos balazos en el pecho, hipertensión, diabetes, obesidad y una evidente superfuerza ¡¡SE LEVANTA!! ¡¡…Y CORRE A BUSCAR A LAS CHICAS!! ¡¡SÍ, CORRE!! ¡¡Y LAS ENCUENTRA!! ¡¡…UY!! Finalmente suceden otras cosas ridículas, hay un par de muertes bizarras y créditos.
Tapa:



Ahora, lo que a mi me indigna sobremanera es que la portada no se condice, de ninguna manera, con la película. Primero, esa boleadora con púas la usa menos de treinta segundos, si es que acaso la usa, porque la verdad no me acuerdo. Segundo, el chabón de la foto tiene actitud. El asesino real (que vendría a ser el que se ilustra ahí) es un gordito ente de actitud emo que se para como si se fuese a caer en cualquier momento, y además es inexpresivo y tierno. Tercero y último: ¿a dónde carajo están la panza y el pin que ostenta en la película?

No che. Así no es. Estoy indignada. M
e voy a tener que ir a comer un alfajor.

4.10.08

La Ley de Atracción

Finalmente cobré la liquidación y, al parecer, está todo bien (entiéndase “todo bien” por “ninguna jugada ilegal de una multinacional explotadora e hija de re mil putas acostumbrada a penetrar analmente a sus empleados con descuentos ilícitos bajo la ley N* 23.725.00 de una constitución que “te juro que existe”) :llamas: (?)
Asi que hoy, después de haber corroborado este dato y de haberse triturado mi fantasía de llegar al cajero y encontrar en mi cuenta 100.000 dólares depositados por un ente anónimo gracias a los pensamientos materialistas que impulsan la “ley de atracción”, me encaminé hacia el supermercado Jumbo, mientras mis yates hawaianos se desvanecían en el aire y Seth Rogen se acercaba hacia mí con dos caipirinhas preguntando con desesperación que por qué me estaba desmaterializando frente a sus ojos sin haber pagado aún sus servicios.




¡Hey, yo quiero desmaterializarme también! (?)



Y ya que cité a la Ley de Atracción, quisiera detenerme en este tema unos minutos. Para el que no haya escuchado hablar de esto (esto de farsas mediocres realizadas exclusivamente para manipular a cuanta persona lo vea) “El secreto, la ley de atracción” es un documental cuya sinopsis reza lo siguiente:

Puedes tener, hacer o ser cualquier cosa que quieras, podemos tener cualquier cosa que escojamos, no importa cuan grande sea ¿En qué tipo de casa quieres vivir? ¿Quieres ser millonario? ¿Qué tipo de trabajo quieres tener? ¿Quieres más éxito? ¿Qué quieres de verdad? Se han realizado muchos milagros en la vida de la gente. Milagros financieros, milagros de curación física, curación mental, curación en las relaciones. Probablemente estarás ahí preguntándote… ¿Qué es el secreto?



El secreto, pienso yo, es la idea siniestra que hay detrás de este documental. De más está decir que semejante título y una descripción que te promete estar nadando en las Grandes Antillas junto a Paris Hilton para antes de diciembre aún viviendo con tu fobia a los aviones, tu extraña alergia a las aguas caribeñas y con un sueldo inferior a los $400, es algo que llama la atención. Ahora bien ¿por qué a alguien que no soy yo, mi madre o mis cercanos le interesaría verme arrastrando mi morbidez por las playas del caribe y tirandome bomba al mar, feliz? ¿Por qué alguien gastaría un presupuesto, por más mínimo que sea, para hacer una película que me comunique el secreto para lograr lo anterior sin pretender, al menos, un agradecimiento a cambio? Sí, claro que puede sonar feo para el buen samaritano con tendencias JIPIS que lee esto y piensa “oh, yo deseo tu felicidad pequeñina ¡yo deseo la felicidad del mundo! -índice y medio elevados, expresión de animé feliz- paz” y creeme, te creo y deseo lo mismo (sobre todo a lo que a la primera parte de tus deseos se refiere) pero acá baja levitando desde el cielo el espectro de mi bisabuela y dice, risueña


“chicos, chicos… cuando la limosna es grande, hasta el santus desconfía”

Acto seguido escupe un pulmón fantasmagórico, pide disculpas, apunta al cielo con su aguja de tejer, sonríe contenta y vuelve a desaparecer por entre las nubes.

La ley, básicamente, dice que lo semejante atrae a lo semejante. Que si uno enfoca sus pensamientos en eso que quiere, el universo, gracias a las vibraciones de tus deseos, complota para que lo consigas en una suerte de “efecto rebote”. Siguiendo el estilo del documental, voy a poner un ejemplo frívolo y superficial de esta teoría: si yo pienso “Seth Rogen me va a dar LA RE BOLA MAL” y creo fielmente en que lo hará, mis vibraciones libinidosas llegarán hasta Seth, y el día que me lo crucé pensará “oh por dios, esa chica no es mi tipo en absoluto pero por alguna extraña razón me siento ferozmente atraído por ella”. Pero hay que tener un gran cuidado con la autoestima, porque si yo pensara, en cambio “Seth Rogen nunca me va a dar bola porque soy repugnante y tengo siete ojos llenos de lagañas verdes” el día que me lo cruce, el chico en cuestión va a pensar “oh por dios, una chica con siete ojos llenos de lagañas verdes… ¡¡y repugnante!!” y va a salir corriendo; es decir, la ley no discierne entre pensamientos favorables o desfavorables, simplemente te devuelve lo que pensaste ¿se entiende? ¿no? ¿Qué para cuando la foto de Paris Hilton nadando en pelotas? …Perfecto.

Ahora bien, yo creo que es una cuestión… de gustos, PONELE, utilizar las herramientas que nos brindan el estudio y la comprensión de las leyes del universo para elevarnos espiritualmente o para adentrarnos un poco más en el mundo de las fuerzas de la energía (varios alquimistas se suicidaron penetrándose nasalmente sus libros de metafísica después de ver este documental) y respeto, sobre todo, estas leyes (como otras tantas cosas) Pero esta película es una puta joda intolerable. De más está decir que las calles del mundo están repletas de gente que se aprovecha de la desesperación de las personas por salir de su pobreza feroz, de enfermedades, de desamores o de cuestiones semejantes. Pero esto, insisto, es una puta joda intolerable.

Uno de los primeros ejemplos que se muestra en el documental, es el de un nene que quiere una bicicleta. El nene dibuja bicicletas, sueña con bicicletas, reza por bicicletas. Un día abre la puerta de su casa, y un hombre (en ningún momento se explica quien es, podría ser su abuelo, su padre o un astuto pederasta (?)) está parado del otro lado, sonriéndole al niño, indicándole contento que efectivamente esa bicicleta, la que ha postrado frente a su puerta con un muy simpático moño, es para él.


"Tomá, Carlitos. Já já, la mia tiene banderita, puto" (?)




Ahora bien, supongamos que este extraño hombre no tiene intenciones perversas con el crío, que es su padre, y que le acaba de regalar una bicicleta. Dado a que en ningún momento se muestra al niño rompiéndole las pelotas a su progenitor en bicicleterías, ubicando estratégicamente sus dibujos sobre la mesa antes de cenar en una actitud completamente sagaz y despierta o simplemente poniéndose a llorar escandalosamente mientras le cuestiona a su padre por qué no tiene una bicicleta y Carlitos sí, entenderíamos entonces (descartando, naturalmente, a las coincidencias) que no es necesario nada más que nuestros pensamientos para que el universo complote a nuestro favor y materialice nuestros sueños. Ahora yo, YOOO ¿creo en la ley de atracción? NOPIS. ¿Creo que el deseo es suficiente? NOPIS. No, al menos, para conseguir cosas materiales.

Sin embargo, hasta acá todo normal. O comprensible. Nada difiere lo que veo de los típicos videos o libros de autoayuda que conseguimos en Corrientes llenándose de polvo en las mesas de tres por nueve pesos. Sigo esperando entonces la verdadera razón por la que se hizo este documental aberrante, y veo otro ejemplo. Y otro, y otro. Enfermedades curadas, proyectos millonarios alcanzados –según su protagonista- “casi sin darme cuenta”, hombres que se levantan a las mujeres que siempre quisieron y similares (todo esto fusionado con discursos que, de tan reiterativos, pueden resultar convincentes por perseverantes). Y entonces, casi al final y como un punto más del documental, una mujer muy simpática que te quiere ver feliz, dice:

…Notamos que hay muchísima gente que está viviendo la vida de una forma muy condicionada. Prestan atención y ven cosas que son maravillosas, y dicen “sí, queremos más de eso, votaríamos por eso, apoyaríamos esto con eso nuestro tiempo, energía y dinero”. Pero entonces prestan atención y ven cosas que no quieren, cosas terribles que no quieren vivir y que no quieren ver que otros vivan, y dicen “tenemos que hacer algo para deshacernos de estas cosas” pero no se dan cuenta que cuanto mas empujen contra lo que no se quiere, más poder le dan. En este mundo hay una guerra contra la pobreza, y una guerra contra el cáncer, y una guerra contra el embarazo de adolescentes, y una guerra contra el terrorismo, y una guerra contra la violencia, y una guerra contra el terrorismo. Hemos dicho que hay una guerra ¿contra el terrorismo? y todo este empujar en contra, tan sólo lo está engrosando. Porque no puedes decir “no” y hacer que se vaya. Cuando gritas “no” la ley de atracción lo atrae.

¿…Tengo que decir algo más? ¡cómo no!:

“Sabes que el movimiento anti-guerra crea más guerra. El movimiento anti-droga en realidad ha creado más droga, porque nos concentramos en lo que no queremos: drogas. Asi que si eres anti-guerra, se pro-paz, si eres anti-hambre, sé pro-personas teniendo más que suficiente para comer (!!!), si eres anti- político específico, se pro-su oponente.”

...Quieres concentrarte en lo que quieres, no en lo que no quieres. Está bien notar lo que no quieres, porque eso te da discernimiento para decir “bien. Esto es lo que yo quiero” pero el hecho es que, cuanto más hables de lo que no quieres, o hables de lo malo que eso es, leerlo todo el día, a todas horas, y decir lo horrible que es, bueno… estarás creando más de eso.

"Aprende a silenciarte, y a quitar tu atención de lo que no quieres, y coloca la atención en lo que deseas vivir"

La mayoría de estas líneas se relatan en OFF, y lo que vemos son escenas de guerra, políticos, represiones policiales, gente marchando, pibes desnutridos, y todas esas cosas que el gobierno estadounidense, entre otros (aunque ninguno se escapa de alguna de estas cuestiones), viene generando desde hace varios años. ¡PERO QUE TU DEBES IGNORAR, SI NO LO QUIERES PARA TI!

O sea es aberrante. Es escandalosamente aberrante. Y lo peor es que este discursito subliminal de cuarta disfrazado en videucho de autoayuda tiene cada vez más seguidores que lo divulgan a su vez.

EN FIN, tengo hambre. Y como yo soy anti hambre, me voy a ir a hacer un sánguche enorme. Sólo espero que cuando prenda la tele y busque utilísima no me encuentre en el camino con ninguna imagen de alguna víctima de guerra amputada y desnutrida, no sea cosa que el efecto rebote de cuestionarme algo termine haciendo que el FIAMBRAZO se me caiga al piso junto al cuchillo, que el filo me rebane un pie y que se muera toda mi familia en un incendio meganuclear. CHAU.

29.9.08

Soy Maradó´

Yo se que esta confesión no responde a los tips de “comentarios JÓTS para darle una pizca de sensualidad a tu blog” de la Cosmo pero la verdad, amigos, acabo de ingerir tanta cerveza y bocaditos festivos varios que si logro moverme, aunque más no sea para tipear, seguramente se debe a un fenómeno más que nada sobrenatural que a una destreza física. (¿Qué clase de mujer puede sentirse sensual siguiendo los consejos de esa revista, igual, eh? quiero decir, untarse con dulce de leche un “10” en el pecho y aparecer en la oficina de “tu chico” gritando “soy maradó, soy maradó” mientras acaricias de manera sugestiva un banderín de boca juniors es más deserotizante (?) que el mismísimo Maradona haciendo eso mismo)(¿…o no?) (¿…no?)

En fin. Pasaron tantas cosas en estos días que pensar en escribir sobre cada una me da ganas de desconectarme e irme a correr (?), pero la realidad es que son las diez de la noche de un domingo y me desperté hace dos horas, con poco sueño y mucho hambre. Y acá dale play a supergrass papá:

We are young, we run green
Keep our teeth nice and clean
See out friends, see the sights
Feel alright!

Ahhh, si habremos bailado esa canción en las noventosas fiestas de Pop City, maaaamita. Cuántos cumpleaños para el recuerdo. ¡Y hacía cuánto que no salía! aunque más no fuera a… la calle (?) Bah, no. Salí a trabajar. Y bah, no. Recuerdo una de las noches más RE GENIALES de este año, hace no mucho, en la Clandestina. (Aunque también me acuerdo del día después, en el trabajo, con más ganas de clavarles PERCHAZOS en los ojos a las clientas que de dormir cuatro días seguidos). ¡Pero todo llega queridos! y si no mirá ¡mirá! mirá el blister de Sertales que me acabo de tomar ¡já! para mis ácidos digestivos que la miran por tevé (?).

Coestión que anoche fuimos a un bar de Olivos tipo, náa, arre, con Vic, y como la música estaba demasiado fuerte como para dejarnos debatir sobre la inflación y sus consecuencias sobre el mercado internacional, nos jugamos un cadáver exquisito en las servilletas que quedó genial, y que después te escaneo y comparto. Ahora estoy ocupada pensando en que me duele el estómago.

Además la onda es contar que renuncié. Che, renuncié (?). Sabés qué pasa, todavía no me agarró la euforia post renuncia. Por lo general cuando uno deja un trabajo que odia, los síntomas post renuncia son euforia, depresión, aceptación e inserción laboral nuevamente, todo bajo una línea lúgubre de siniestra felicidad. Pero a mi los síntomas se me alteraron y empecé por la depresión, acaso porque aún no cobré la liquidación y porque tengo más ganas de ver a mis jefes sufriendo terriblemente antes que de hacer un post que garpe (?).

Qué más. Ah sí, me perdí el día de la historieta, VAMOS LOS PIBES. Igual se hizo el cuatro de septiembre y yo por esas fechas todavía trabajaba asi que no se de qué me quejo. Ah, sí. Me perdí el día de la historieta. 

Y como te decía, tanto estar enferma, renunciada e intoxicada, tuve tiempo de ver muchas películas, MAS cito sólo una, la que más me RE GUSTÓ: Al I´nterieur. AKA Inside. Gore con sangre más que justificada EA. Es terrible pero TERRIBLE. Y cuesta mucho encontrarla en programas como Ares o Emule pero PONELE que está acá. Hay que bajarla por partes pero lo vale, CREEDME.

Y antes de irme a hacer un té digestivo lleno de miel te dejo el cadáver del que te conté. Chau chicos, te effeo por reverse.

Soy petiso y me la piso, dijo cuando entró. Luego sacó un arma y ¡¿un arma?! ¿en qué estoy pensando? Pensó. “pensar pensar” pensó. Chau loco. Me voy a comer un chori a la costanera, pensó. Y cuando estuvo ahí… comenzó su baile especial con el cual todos quedaron cautivados hasta caer en un profundo sueño. ¡A la mierda! este chori me pegó para atrás! y después de una profunda siesta bajo el toldo del puesto, nuestro amigo despertose en Mexico City Rockers. Tomose un tequila y preguntose a si mismo el verdadero sentido de la existencia, pensó. ¿Pero qué era, en definitiva, la existencia? ¿Merecía acaso merecerla? ¿…qué? Se acordó del arma en su bolsillo. Puta madre este tema no me gusta los voy a cagar a tiros a todos. Pero entonces salió de detrás de esa zanja (?) Richard Cheese y esbozó, sabio: “e amío, no tendrá un peso pa la birra lucu que no tengo pal coletivo amío” y, enternecido… se echó atrás. “Si, soy cagón, ¿y qué?” y se fue a ver el imbatible en lo de Susana. Al terminar se suicidó metiendo la cabeza en el horno ¡Fin!

15.9.08

Mientras escribía lo anterior, cayó del cielo hasta mi escritorio un pin con la cara de Robert Smith. Esto podría significar:

1- Que The Cure viene a Argentina porque "van a ver esos gile de NIN"
2- Que dios escuchó los últimos discos de The Cure y decidió que se volvieron mierda, en cuyo caso le mando un abrazo cómplice a dios.
3- Que en cinco minutos caerán un par de entradas de ticketek para The Cure en Argentina. Luego caerá el fanático pelado que toca en la flauta dulce Just Like Heaven y anunciará que gastó todos los ahorros para cubrir la operación de cadera de su abuelo en el viaje hasta Argentina porque le dijeron que "aquí se vende el fijador que usa Robert" entonces yo le diré "pero tu no tienes pelo" y el me contestará "buen punto". Luego caerá la muerte y finalmente, Robert Smith.
4- No tengo techo.
5- Me estoy quedando sin recursos para mantenerme despierta
dame trabajo

Hola,

Tengo frío.
Vengo de Tribunales.
En Tribunales hace frío.
En el subte no.
En el subte hace calor.
CÚMBIA NENA.
Oh, la muerte.

Ahora me tengo que ir de nuevo al centro.
Y no tengo ganas.
En el centro hace frío.

La gente que cree que contar los finales de películas que todavía no se estrenaron es gracioso se va a engripar en la segunda quincena de enero. Por otro lado, no entiendo por qué existe gente que va a ver a Andrés Calamaro.


Alguien llegó a este blog buscando en Google "Jack Osbourne el adolescente mas feo". Poner "+" entre las palabras de búsqueda de Google es muy 90s.
Esto que estoy experimentando se llama "quiero ir a dormir pero tengo cosas que hacer" Cuando uno tiene cosas que hacer y no tiene ganas de realizarlas utiliza el último recurso de desplazamiento de responsabilidades. Ese recurso, señores, se llama Nueva Entrada. UHHH recibí un correo electrónico de MSN HOTMAIL. El corazón se me sale de putas para festejar. Yo nunca entiendo el chiste de duplica que lo parió.

6.8.08

Bailando en Bailarlanva

Hola, mi faringitis brutal y yo hemos vuelto, queridísimos. ¡Oh! Aguarden. Debo escupir un cuarto de mi faringe.


…Ya. [Marcha fúnebre] (?)
Resulta que se acaba de ir el tercer médico de este mes. Te digo la verdad, a mi, que un doctor entre a mi casa con el ceño fruncido y ese aura de superioridad tan característica como despreciable de la profesión, me llena de seguridad y hace que empiece a sentirme sana sin que el tipo haya dicho siquiera “buenas tardes”.

Sin embargo, con el primer médico que me vio en el mes, no me pasó. Tal vez porque yo fui a él y no al revés; tal vez porque el sujeto en cuestión carecía de aquella luminosa aura que te cuento o, quizás, porque este ser siniestro era simplemente un pelotudo ineficaz; un mutante necio inescrupuloso que se dedicó a ponerle cara de latin lover a la enfermera mientras su paciente (yo, en este lamentable caso) se esforzaba vanamente en poner en acción sus dotes de ventrilocuismo al hacer chistes re-graciosos-mal-ah-re mientras, abrazada al tacho de basura químico (?) de la enfermería, vomitaba su esófago y la cena de la navidad de 1996, amén de esas simpáticas sustancias líquidas cuyos nombres técnicos desconozco pero a las que tranquilamente podríamos llegar a catalogar como “repugnancias”.

Y no conforme con ignorar no sólo de manera impune, sino hasta con una perversa naturalidad mi usualmente ovacionado (?) sentido del humor, el médico en cuestión me miraba de esta manera:



cuando yo, recostada en la camilla, le comentaba la taquicardia en aumento que sentía y mi clara certeza de que moriría en unos instantes. Pero él, haciendo oídos sordos a mi presagio fatalista, sólo se limitó a decir de manera angustiosamente cálida “Tranquila, no pasa nada. Si hasta dejaste de tener la cara violácea y todo. A ver…” Acto seguido buscó, con una lentitud bastante cínica, el tensiómetro. Y justo justo ¡justo! cuando estaba empezando a tomarme la presión, aparté al médico de un golpe algo violento y busqué el tacho de basura nuevamente. Ah, sí. Aún tenía un esqueleto que vomitar (?).

Naturalmente, cuando terminé lo mio hice otro chiste cuyo remate consistía en señalar el balde y arquear una ceja (?) pero no llegué a hacerlo pues el médico no sonrió, ni por incomodidad siquiera, en ningún momento. Asi que mientras él me decía que la presión estaba bien y que todo era culpa de una intoxicación, la enfermera me aplicaba una inyección “para cortar el vómito”. Y hasta que esa cosa no empezara a hacer efecto yo tenía que quedarme ahí. Y si iba a quedarme ahí, tenía que conversar con el médico (según él, al menos) y yo, que sólo quería dormir mínimamente 72 horas, tuve que soportar una suerte de discurso “el arte te desnutre, la raza inteligente estudia medicina, abogacía o técnico en electrónica” dictado por este mimo frustrado.

En definitiva, a la media hora salí corriendo y me fui a mi casa a dormir. Esa noche soñé que me despertaba siendo zombie y que iba de manera inmediata a ingerir de forma bestial el cerebro del portero de mi edificio. Luego me levanté, y ya mejor, me hice un té.

Una semana después en medio de una situación bastante patética en la que me encontraba en un lugar ahí afuera un día de semana a las tres o cuatro de la mañana esperando andá a saber a quien o qué, al parecer tomé bastante frío (no me abrigo mucho en invierno, no uso paraguas y no me despego de mi mochila, escucho cumbia tengo 22 años y le mando un saludo a todos los que te conocen), ya que al día siguiente me desperté con un leve dolorcito de garganta. Y como la mayoría de las abuelas de este mundo saben, todo problema físico que empiece en diminutivo terminará siendo una tormenta brutal de medicamentos que usted preferiría no ingerir.

…O tal vez no sea tan grave. Pero los diminutivos nunca insisto NUNCA avecinan nada bueno. Y lo mio fue un dolorcito muy leve; casi imperceptible, un malestar inclusive.
…Que al día siguiente se agudizó. Y al otro. Y para el cuarto día ya tenía 37 y dos rayitas, ergo: los primeros síntomas de una gripe imperial (?).

Bah, no fue para tanto. Pero acá entra en escena el segundo doctor del mes, que me diagnosticó faringitis y un remedio cuyo nombre no recuerdo (no así su tamaño: las pastillas más imponentes que había visto jamás). Pero se ve que la efectividad de las cosas esas eran inversamente proporcional a su tamaño puesto que no me hicieron un carajo y acá entraría el tercer doctor, que vino hoy y me dijo textualmente que “esas pastillas no sirven para un carajo” y me dio otras, por lo que en este momento y después de haber mezclado tanta pastilla me siento en una nube de sensaciones bastante apetecible (?)

En fin, tengo una larga lista de películas que vi en estos días pero como no tengo tiempo de resumirlas a todas porque justamente tengo otra película que ver titulada “parada mortal” que seguramente será una mierda, sólo les digo que Frontiere(s), dirigida por Xavier Gens, es una de las que más me gustó de esta última tanda de terror que miré. Sangrienta, desagradable, tensionante y con historia. ¿Qué mas queré? ¿La tapa, la tapa queré?



¿Querías cumbia? TOMÁ.

14.6.08

Fue primicia.

Hoy presentamos:
*Crónicas en Crónica. Nacidos en junio. Usted está aquí.
*Shot o Sopa Light. Zombies. ¿Culpa?


Crónicas en Crónica


EA conseguí mi entrada y fui feliz y resulta que salí del trabajo, llegué a mi casa, me cambié, me tomé un ferneto y salí para allá. Subí al colectivo con dos horas de anticipación a la hora en que realmente debería haberlo tomado. ¿Estoy demente? Tal vez. ¿Sabés que pasa? Yo soy una persona a la que, si tiene que llegar a las diez de la noche a algún lugar cuyo viaje no exige más de media hora, le pueden pasar dos cosas:

-Salir a las cinco de la tarde y que dos cuadras después de haber subido al colectivo el chofer tenga que parar abruptamente cuando se encuentre con Ricky Martin haciendo un recital para ayudar a los niños enfermos de África a los que casualmente les dio meningitis justo cuando él empezó la promoción de su nuevo disco; el mismo que decidió presentar por sorpresa en el medio de la ruta luego de que Macri le diera su aprobación al evento porque “apoyamos la idea de difundir la cultura internacional en nuestro país, tengamos o no que cortar la General Paz por esta causa”. En consecuencia no sólo llego tarde sino que no llego en absoluto pues muero luego de que un grupo de fans del latin lover autodenominado “Las menudas te amarán” me destripen con los palos de sus banderas por haberme referido a su ídolo como “inoportuno hijo de re mil putas”.

-Salir a las nueve, y que pase lo mismo.

Pero nada de esto sucedió ni a los dos cuadras, ni a las veinte, ni a las cuarenta
…ni tampoco dos paradas después de aquella en la que debería haberme bajado.
Menudo rollo ese de no sacar la vista de la ventana ni siquiera para posarla en el cartel de las calles ¿eh? ¡pero áh, ch ch! recuerden que tenía bastante tiempo a mi favor asi que caminé esas cuadritas de más tan tranquila y, al llegar, me encontré únicamente con tres o cuatro personas que habían llegado aún antes que yo y que me informaron que efectivamente esa era la fila para Massacre Palestina mi amor te doy un besito tomá. Asi que me planté contra la pared a mirar a la gente que pasaba caminando, y a la gente que pasaba en los colectivos, y a la gente de la fila, y a la gente del canal, y a un pobre chico que tenía la moto estacionada en la vereda y que no me acuerdo por qué razón tuvo que hacer varias maniobras para bajarla a la calle (captó la atención de la fila cuando empezó a blasfemar en volumen alto) así que todos lo mirábamos a la espera de que lo lograra, hecho que evidentemente lo puso bastante nervioso puesto que en determinado momento y después de varios intentos fallidos, agarró el volante y lo agitó desesperado al grito de “dale la concha de tu madre”, orden divina que generó una respuesta automática del móvil, que sorprendentemente se dejó deslizar hasta el cordón, arrancando en cuestión de segundos. (Play a la apertura de Baywatch y zoom out al motoquero yéndose, triunfante).
Así pasó el lindo momento de la espera, hasta que finalmente empezamos a entrar y a la hora de llegar al estudio lo hice con unas palpitaciones enormes que, supongo, no fueron causadas (en su totalidad, al menos) por la ansiedad pre recital, sino por el esfuerzo físico que requirió subir dos pisos por escalera para llegar ahí. Quiero decir los escalones eran realmente enormes, y el arquitecto que las diseñó un cínico perverso con delirios de proxeneta austríaco. Asi que cuando entramos me encontré con un escenario que estaba ahí, ahí nomás. Y con una valla que lo rodeaba que también estaba ahí, ahí nomás. Y con una suerte de gradas a las que la gente, para mi sorpresa, fue directamente a sentarse, aún habiendo un espacio considerable entre la valla y los escalones como para ver el recital un poco más de cerca. ¿Qué hice entonces? Poner cara de confusión e ir a sentarme, por supuesto. Pero se ve que el chico que se sentó al lado mío percibió mi desconcierto porque enseguida después de acomodarse me miró y dijo “che, ¿qué pasa? ¿…no se puede ir a las vallas?” (!) a lo que contesté que no sabía, que no había nadie a quien preguntarle asi que se levantó, me hizo señas para que lo acompañara y nos fuimos para el escenario “total si no se puede estar acá nos van a venir a sacar” dijo. Y nos quedamos ahí, en frente del micrófono, y de repente la gente se empezó a levantar hasta que ese espacio se llenó y unos quince minutos después ya aparecían los Massacre abriendo con La octava maravilla, Wallas desfilando con sus calzas de leopardo y los de seguridad haciendo su mayor esfuerzo porque la valla no se fuera al turbulento carajo.

Parte I: No me toqués el aro no me toqués.
Yo estaba confiada en que la gente no iba a DESCONTROLAR en un espacio tan chiquito así que me quedé ahí, aferrada a la valla y en el medio del escenario, lugar próximo a aquel en que en los grandes, medios o pequeños estadios, canchas o antros de culto es conocido como “el ojo del huracán” “el purgatorio” “la boca de luzbel” o también “la zona liberada para el pogo inminente”. Pero esta no era la cancha de River. No, claro que no. Tampoco era Vélez. Ni ferro. Ni obras. Ni siquiera el Teatrito o un bar. ¡Esto era un estudio de la prestigiosa Crónica tv, fanáticos desequilibrados! ¡había madres y niños!... o tal vez no. Pero estaba yo, y esa es razón suficiente para quedarse tranquilito y dedicarse a contemplar mi belleza en silencio mientras Wallas me dedica “N, La Super Vedette” ¿captás? (?) Así que ahí se encontraba quien les habla, ingenua, coreando la octava tan feliz, cuando de repente el chico del que les conté me da una suerte de abrazo al grito de “guarda GUARDA ¡¡GUARDA!!” y yo, que no entendía nada, miré hacia mi izquierda y por encima del brazo de este ser divino pude observar el desplazamiento de una pierna ENORME que le dio en el brazo a él y que siguió de largo hasta estar así de cerca de la cara del de seguridad, que sostenía la valla en frente nuestro y que al ver la zapatilla a milímetros de su nariz, soltóse, agarró la pierna anónima y empezó a tironear hacia delante con los ojos inyectados en sangre, la vena de su yugular tomando dimensiones desorbitadas y la mentecata intención de arrastrar al flaco hacia él, molerlo a golpes y escupirle las zapatillas; sin pensar en ningún momento en que si la división se caía nos hacíamos mierda todos, en que el descontrol era una probabilidad y en consecuencia EL BARDO ni daba y principalmente sin pensar en que en el medio del tironeo hay una minita que casualmente SOY YO y que sólo quiere ver a Massacre EN PAZ por lo que, en el medio de todo esto que te cuento, miré hacia atrás y vi que si el de seguridad no lograba llevarlo del todo hacia delante era porque sus amigos lo estaban tironeando hacia el otro lado, logrando un retrato vivo de las más aberrantes torturas medievales (desgarro y consecuente desmembramiento de la víctima por medio del estiramiento de sus extremidades) asi que agarré la zapatilla del flaco, las manos del de seguridad y al último le dije que aflojara y lo soltara, que ya era todo muy lisérgico y medieval y se ve que el tipo o se conmovió o se cansó pero al final lo largó y volvió a lo suyo, todavía irritado y a las puteadas. Y yo fui feliz de nuevo.


…hasta que volvieron a hacer mosh otra vez y otra y otra y entonces me comí el roce de un codazo justo en el piercing nuevo, hecho que me partió de dolor porque el aro todavía no había cicatrizado y por ende el más mínimo contacto con un agente externo duele mucho, asi que solté la valla, yo, ¡a mi! a mi que ni siquiera ese gordo violento del pogo de Nativo logró correrme hacia ningún lado ¡yo! ¡yo que en pleno River lo tuve a Frusciante a un metro, mirandome a los ojos (?) mientras se hacía un punteo inolvidable, ¡YOOOOO! derrotada en un estudio de Crónica tv, yéndome para un costado al tiempo en que me tapaba la oreja y recitaba un triste “aia, ai, aia”.

PARTE II: Whisky.
La segunda parte fue simplemente genial. Por más de que el loquito extremo que no soltaba su cámara de fotos y que apuntaba todo el tiempo insisto TODO EL TIEMPO al escenario y sacaba sacaba sacaba fotos impunemente alzando el aparato en la medida justa como para cagarle bien la vista a los de atrás, por más de la presencia de ese freak desdichado y atroz, fui feliz. (Especialmente cuando el chico que estaba atrás suyo, ergo, al lado mío, lo encaró y le dijo algo así como “flaco ¿podes dejar de romper los huevos con esa cámara, o no te das cuenta de que no nos dejas ver a los que vinimos por la banda?” a lo que el freak contestó con un siniestro guiño de ojos, y se corrió un toque para allá así que pudimos seguir coexistiendo en paz, si bien a lo lejos todavía lo distinguíamos buscando a Wallas, sin parpadear, enfocando con una concentración digna de ajedrecista al que le acaban de cantar jaque y, si no me equivoco, hasta babeándose.


Finalmente el recital terminó y yo volví a mi casa, feliz. Aunque esta vez no me pasé de parada sino que me bajé una antes ¿no soy divina?

Vienen Zombies
Cambiando de tema, una de las semanas del mes pasado estuve bastante enferma y sin ir al claustro asi que tuve tiempo para aprovechar la compu nueva (la vieja yace en el museo social argentino esperando a ser exhibida como el objeto principal de la muestra “documentos nacionales de relevancia histórica en carácter tecnológico” cuya leyenda del detalle, según me comentaron, dirá algo así como “primera computadora en colgarse, aún estando apagada” y, como se imaginarán (?) una de las cosas que hice fue bajar películas indiscriminadamente e ingerir alimentos dulces en igual medida mientras me inmolaba al ver que aún después de abrir el Bloc de Notas, la computadora no sólo seguía funcionando sino que hasta cumplía mi petición (cierra este párrafo el ex Clark Kent, de civil, agitando un cartel de promoción de “Believe it or not!”) (A propósito, Pornography es menos depresivo que mirar ese programa un domingo a las dos de la tarde mientras se te cae un fideo frío en las piernas por masticar con la boca abierta).


Rec fue una de las primeras que vi. No había escuchado hablar de esta película y si me enteré que era de zombies fue porque lo decía el detalle del archivo, asi que dispuesta a encontrarme con el recital de “zombi”, una banda de cinco japoneses tocando midi pop en el sótano de una casa, delinquí. Y un rato después y después de haber visto los primeros minutos, decidí que podía resultar bastante interesante así que corrí a bajar la persiana, hacerme un té, correr el monitor hacia la cama, apagar las luces y dar PLEI.

Y fijate CHEVÓ que al final me terminó encantando. Claro que suelo tener cierta simpatía por las películas de zombies aunque más no sean una mierda enorme, porque el solo hecho de que se haga algo sobre los no personos me conmueve (?) pero Rec me gustó mucho, amén del cariño que estos seres desagradables del inframundo me puedan generar. Es española, está filmada con cámara en mano y se trata de un equipo de tv (periodista y camarógrafo) que van a cubrir durante toda una noche el trabajo de los bomberos de no me acuerdo qué barrio, asi que están ahí y de repente suena la alarma y tienen que ir a un lugar (!). Y no extiendo esta jugosa sinopsis porque siempre es más lindo no saber qué va a pasar. Y no extiendo este texto porque me aburrí. Chau.